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Viaje a Bélgica (II)

Después de una jornada intensa por Bruselas, el día siguiente lo dedicamos a visitar algunas fábricas belgas. Comenzamos el día en el pueblo de Beersel, allí se encuentra 3 Fonteinen, una de las mejores cerveceras de Bélgica y del mundo. Las instalaciones son pequeñas, nada más llegar entramos en la tienda, allí estaba Armand dueño y responsable de la marca, estuvimos un buen rato hablando con él y muy amablemente nos enseñó su pequeña fábrica y nos explicó el proceso de fabricación.

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En la tienda solo tenían disponible la Doesjel y un paté elaborado con Kriek que no dudamos en llevarnos, pero nos recomendó visitar el restaurante que tienen a escasos metros. Allí nos bebimos una Zenne y Frontera, una Hommage y una Geuze del año 1997. Todas ellas estaban espectaculares, pero a mi especialmente me cautivó la Geuze, el envejecimiento le había sentado de maravilla y se había redondeado mucho.

Con una sonrisa de oreja a oreja dejamos 3 Fonteinen, no muy lejos de allí, a poco más de un kilómetro, se encuentra la fábrica de Oud Beersel, en la tienda tenían disponibles todas sus referencias, hicimos algunas compras y preguntamos la posibilidad de hacer una visita, tenían pactada una visita para un grupo media hora más tarde, pero muy amablemente nos dieron un pequeño tour para enseñarnos y explicarnos su método de elaboración. La fábrica es un auténtico museo de la cerveza lámbica, conservan métodos de elaboración tradicionales aunque cada vez con menos uso y tienen unas salas de maduración con barricas que son dignas de admiración.

Después de pasar la mañana en Beersel nos dirigimos hacia el noroeste hasta Vleteren, allí nos pasamos a ver la abadía de Westvleteren, donde elaboran la más preciada de las cervezas trapenses, y como no a degustar unas cervezas en In de Vrede el café situado justo en frete a la abadía. Un local moderno bastante grande con una terraza muy agradable. Probamos las tres variedades, Blond, 8 y XII, en botella, no existen barriles de estas cervezas, y compramos unas cuantas cajas y unos patés elaborados con Westvleteren XII.

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Muy cerca de allí se encontraba nuestra siguiente parada, la fábrica de Struise, situada en una antigua escuela, el sitio parece abandonado y descuidado, de hecho si no sabes que es allí es hasta difícil de encontrar. La terraza parece una escombrera, llena de palés, materiales de obra, barriles vacíos… Dentro no mejora mucho la cosa, tienen una sala donde tienen varias mesas y más de una veintena de grifos. Al lado está una pequeña sala de elaboración, bastante rudimentaria para lo que cabe esperar de una cervecera de este nivel. A pesar de las apariencias la visita merece la pena aunque solo sea por disfrutar de todo lo que tienen en barril.

Todavía nos quedaba una última parada, la fábrica de De Dolle, a unos 20 kilómetros de Struise. En esta ocasión nos encontramos con una fábrica bastante tradicional, situada en un edificio antiguo sus equipos parecen bastante rudimentarios, además de la fábrica tienen una pequeña taberna donde tienen pinchadas varias de sus cervezas, además de una pequeña tienda donde comprar cervezas y merchandising. Probamos varias de sus cervezas, Orabier, Arabier, Dulle Teve… mientras charlábamos con los propietarios. A medida que corría la cerveza la cosa se fue animando, para algunos en exceso, por allí salieron a relucir una Stille Nacht del año 2010 y una Orabier del año 2013.

Con esta visita y con una cena a base de carne pusimos fin a la segunda jornada en Bélgica, al día siguiente nos esperaba el festival en Lovaina.