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Viaje a Nueva York (V)

El domingo nos levantamos todavía con la resaca del sábado (leer aquí), este iba a ser nuestro último día completo en Nueva York, el día siguiente lo habíamos reservado para compras, así que para esta jornada teníamos previstas visitas por los barrios de Harlem y Brooklyn.

Fachada del Tap Room de Broklyn

Fachada del Tap Room de Broklyn

Después de una pintoresca mañana por el barrio de Harlem, llegamos a Brooklyn poco después del mediodía, allí en el barrio de Williamsburg se encuentra la fábrica de Brooklyn Brewery. En la 11th Street un enorme logo de la cervecera te da la bienvenida, en esa calle tienen varios edificios que utilizan como almacén. En uno de ellos es donde se encuentra ubicado el Tap Room.

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Entrada a la fábrica de Brooklyn

La entrada al Tap Room está vigilada por un americano de dos por dos que limita el acceso según el aforo, por suerte cuando llegamos no había demasiada gente, más aun teniendo en cuenta que los domingos las visitas a la fábrica son gratuitas. Una vez dentro cuatro grandes fermentadores te dan la bienvenida, al lado se encuentra la tienda oficial, donde venden todo tipo de merchandising y también las fichas para pagar las cervezas del Tap Room. Los precios son de 5$ por ficha o 20$ por 4 fichas, cada cerveza costaba 1 ficha, salvo alguna excepción que llegaba a las 2 fichas, de los precios más elevados que vimos en Nueva York, teniendo en cuenta que además usan vasos de plástico.

El Tap Room tiene aspecto de almacén antiguo, con varias mesas y bancos donde se pueden degustar sus cervezas, aquel día tenían pinchadas diez cervezas, 1/2 Ale, Scorcher, Summer Ale, Weisse, Lager, EIPA, Summer Ale, Buster, Weizenhammer y Blast. Empezamos probando algo fresco, nos decantamos por Lager y Summer Ale. La primera una cerveza de color cobrizo claro y espuma blanca cremosa, con matices de pan, cereal y flores, de amargor moderado y trago largo. La segunda de color dorado y espuma blanca cremosa, cítrica y floral, amarga y fresca muy fácil de beber. Para la siguiente ronda nos decidimos por la Blast una cerveza que no conocía, una IPA elaborada con 10 lúpulos con un 8,4% ABV y 53 IBU de amargor, una cerveza de color cobrizo, muy cítrica con matices de pomelo y naranja, amarga y resinosa muy rica.

Brooklyn Blast y fichas

Brooklyn Blast y fichas

Mientras tomábamos las cervezas hacíamos tiempo para entrar a visitar la fábrica, el americano de la puerta es el encargado de repartir los tickets cada media hora. La visita dura unos 30 o 40 minutos, y te enseñan la zona de cocción y maceración, y posteriormente la zona de fermentación y embotellado. Me llamó la atención el tamaño de la fábrica, me la esperaba mucho más grande, las cocciones que hacen son de 6000 litros, eso sí la fábrica se encuentra totalmente modernizada y automatizada.

Cuando terminamos la visita decidimos buscar un sitio para comer, muy cerca de allí encontramos una pizzería llamada Best Pizza donde preparan pizzas al más puro estilo Brooklyn, nos decidimos por unas porciones variadas. También contaban con cuatro grifos de cerveza donde tenían pinchadas cervezas de Brooklyn y la típica Budweiser. Después de la comida nos decidimos a dar un paseo por el bullicioso barrio de Williamsburg, hasta que una tormenta nos obligó a refugiarnos.

Entre la lluvia conseguimos llegar al Barcade, uno de los bares más conocidos de Brooklyn y de Nueva York, situado en el 388 de Union Avenue, tiene aspecto de viejo almacén, la verdad es que visto desde fuera no invita a entrar. Una vez dentro te encuentras con un local amplio, con una barra bastante grande, algunas mesas y una enorme cantidad de máquinas recreativas. Tiene aspecto de antiguo y descuidado, pero la nada despreciable cantidad de 25 grifos bien valen la pena.

Grifos del Barcade de Brooklyn

Grifos del Barcade de Brooklyn

Comenzamos probando la Penn Kaiser Pils, una Pilsner con un 4% ABV elaborada en Pensilvania, de color amarillo pálido, con matices de pan, cereal, manzana roja, cítricos y flores, de amargor moderado, muy fresca y fácil de beber. A continuación probamos la Weizen Bam de Jolly Pumpkin, una Framhouse elaborada con trigo, con aroma especiado, matices de pan y cereal, levadura y notas ácidas, en

Máquinas recreativas de Barcade

Máquinas recreativas de Barcade

la boca es ácida y seca, con notas de levadura, heno y especias, muy rica.

De vuelta en Manhattan visitamos Eataly, un mercado con restaurante y cervecería propiedad de Dogfish Head, Baladin y Birra del Borgo, aquí puedes encontrar a la venta prácticamente todas las cervezas de Dogfish Head, bueno todas menos la 120 minutes. Decidimos subir al piso de arriba donde está la cervecería, pero el ambiente tan agobiante que había, que impedía casi caminar hizo que lo descartáramos. Decidimos entonces acercarnos a The Whole Food Market de Houston Street, esta cadena de supermercados tiene varios repartidos por todo Nueva York, pero este en concreto tiene una sección de cervezas bastante grande, y fue aquí donde después de varios días buscando al fin encontré la 120 minutes de Dogfish Head.

Con la satisfacción del trabajo hecho fuimos a cenar muy cerca de allí a Katz’s Delicatessen, donde preparan un pastrami para perder el sentido. Con esto pongo punto y final a lo que fue el viaje a Nueva York, un viaje que disfruté mucho, una ciudad que hay que visitar alguna vez y una calidad cervecera que me dejó alucinado.

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Viaje a Nueva York (IV)

Después de la intensa jornada del día anterior, comenzamos el cuarto día en Nueva York con más calma. Para este día teníamos programada una visita por Downtown, los que conozcáis Manhattan sabréis que esta es la parte más antigua de la isla, y donde realmente surgió la ciudad. Allí todavía se conservan las antiguas calles, con su nombre y distribución original.

Fraunces Tavern, un local histórico de Nueva York

Fraunces Tavern, un local histórico de Nueva York

En esta parte de la ciudad es donde se encuentra uno de los locales más emblemáticos e históricos de la ciudad de Nueva York, se trata de la Fraunces Tavern, una antigua taberna que data del año 1762. Fue un lugar muy importante durante la Guerra de la Independencia y uno de los lugares preferidos de George Washington. Hoy en día sigue funcionando, como taberna y como restaurante, por desgracia aquel día estaba cerrada y nos quedamos con las ganas de poder entrar, no obstante se podía ver desde fuera que guarda un aspecto antiguo muy bien conservado, además de tener unos cuantos grifos de cerveza.

Después de este intento fallido, dedicamos el resto de la mañana a pasear por el distrito financiero, visitar la zona 0 y ver algunos de los edificios que tendrá el nuevo World Trade Center de Nueva York, toda una demostración de poderío económico exagerado.

A la hora de comer la gastronomía local manda

A la hora de comer la gastronomía local manda

Hacia la hora de comer nos acercamos a uno de los barrios más de moda de Nueva York, el barrio de Tribeca, una zona hipster y moderna que merece la pena visitar. Para comer decidimos entrar en uno de los restaurantes de la zona, sin mucha esperanza de encontrar demasiadas referencias cerveceras. Pero cuando nos disponíamos a pedir la bebida escuché a la camarera la palabra mágica, IPA, rápidamente no dude en preguntar cual tenían de barril, y para mayor sorpresa me encontré con una riquísima Goose Island, una cerveza con un 5,9% ABV y 55 IBU de amargor, una cerveza cítrica y resinosa, con matices de pomelo y pino, amarga y seca que maridaba excepcionalmente bien con un sandwich buffalo con salsa picante y patatas fritas que había pedido para comer.

El conocido Blind Tiger de Nueva York

El conocido Blind Tiger de Nueva York

Después de comer nos acercamos, no muy lejos de allí, a una de las cervecería más míticas de la ciudad, el conocido Blind Tiger, un local con aspecto antiguo, con bastante madera en el interior, una barra pequeña, la poco despreciable cantidad de 28 grifos, algunas mesas altas e incluso una chimenea. Después de echar un vistazo a la carta y con el calor que hacía aquella tarde nos decidimos por algo fresco, empezamos con una Prima Pils de Victory, una Pilsner con un 5,3% ABV, una cerveza de color dorado claro, con espuma blanca cremosa, aroma cítrico y floral con matices de pan, ligera, algo amarga, cítrica y cerealosa muy rica.

Fue aquí donde saldé una de mis cuentas pendientes, por fin tuve la oportunidad de probar la Racer 5 de Bear Republic de barril, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU, cítrica con matices de pomelo y mango, algo de caramelo, de amargor moderado, seca y resinosa, con matices de pino y pomelo en boca. Sin embargo la buena impresión que me dejó la cerveza se vio un poco empañada con algún detalle de los camareros que me parecieron muy poco apropiados, en un momento pude ver como pasaban cerveza de un vaso a otro, mezclaban cervezas de diferentes vasos y luego se la servían a algunos clientes, un detalle que hizo que no pidiéramos otra ronda, una pena.

Grifos de The Blind Tiger

Grifos de The Blind Tiger

El resto de la tarde trascurrió bastante tranquila, nos dimos un paseo por el Chelsea Market, una visita obligada y por el maravilloso paseo The High Line, algo que tampoco debes perderte si visitas la ciudad. Después de una parada en hotel se acercaba la hora de cenar y nos decidimos por una de las hamburgueserías mejor valoradas de Manhattan, se trata de Burger Joint, un pequeño restaurante situado en el hall del hotel Le Parken Meridien.

Con el estómago lleno después de haber probado una hamburguesa deliciosa nos dirigimos a hacia la cervecería The Jeffrey Craft Beer & Bites, situada en 60st Street con 2nd Avenue, un local no muy grande, alargado y estrecho, con una barra larga, una zona de mesas al fondo y una pequeña terraza pero que a aquellas horas estaba cerrada. Decidimos acomodarnos en la barra y pedimos la carta, de nuevo en este local nos encontramos con una amplia selección de cervezas en botella y barril, y como es habitual la carta actualizada al día. Echamos un ojo a los 30 grifos que tienen instalados, el número 20 nos llamó mucho la atención, estaba pinchada la Heretic de Reptilian, menuda sorpresa, la única cerveza española que vimos de barril en Nueva York.

Grifos de The Jeffrey

Grifos de The Jeffrey

No pedimos la Heretic, pero en su lugar nos decidimos primero por una Stone Pale Ale, con un 5,4% ABV es una cerveza ligera, con notas cítricas, matices de pan y cereal, floral y cítrica en boca, la verdad me esperaba algo más de Stone. Menos mal que me desquité con la siguiente, nada menos que la Union Jack de Firestone Walker, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU de amargor, de color anaranjado y espuma blanca cremosa, de aroma cítrico y tropical, con matices de pomelo, mango y melocotón, amarga y seca en la boca, cítrica y de nuevo con mucha presencia de mango y pomelo, resinosa de final amargo y duradero, una de las mejores IPA que he probado sin duda, y posiblemente la mejor cerveza que probé en el viaje. Obviamente repetí ronda.

Hasta aquí la cuarta entrega de la crónica del viaje, la quinta la podéis leer en el post de Mi Beerano Cervecero, y en unas semanas podréis leer el desenlace del viaje.

Viaje a Nueva York (III)

La tercera jornada en la Gran Manzana comenzó con una visita a un dely que teníamos muy cerca del hotel, la idea era comprar algo de líquido para hidratarnos durante la jornada matutina, fue en ese momento cuando me encontré con una agradable sorpresa al ver las neveras, lo que en nuestro país serian latas y botellas de Mahou, Estrella Galicia, Heineken… Allí se sustituían por Lagunitas, Sierra Nevada, Goose Island… En ese momento no compramos ninguna, pero sin duda me hacia una idea de lo que podía ser alguna de las tiendas especializadas que visitaríamos durante el día.

Lombardi's la primera pizzeria de USA

Lombardi’s la primera pizzeria de USA

A lo largo de la mañana visitamos algunos de los barrios menos turísticos de Nueva York, nos acercamos al Bronx, Queens, Williamsburg en Brooklyn donde reside una importante comunidad de judíos ortodoxos y Chinatown. Toda una mezcla de diferentes culturas. El recorrido terminó en Little Italy, uno de los barrios más míticos de Nueva York, hoy en día reducido a una sola calle.

En la actualidad Lillte Italy vive únicamente del turismo, pero si te dejas caer por allí todavía se pueden encontrar pequeños rincones que te dan una idea de lo que fue en el pasado. Como se acercaba la hora de comer decidimos probar suerte en el mítico Lombardi’s, la que fue la primera pizzería de los Estados Unidos fundada en 1905. Por suerte casi no había cola y para nuestra sorpresa además tenían varios grifos de cerveza. No tuvimos que esperar demasiado para comer, a penas habíamos pedido unas cervezas cuando nos llamaron que nuestra mesa estaba lista. Para comer pedimos una de las pizzas especiales de la casa que regamos con una Sixtpoint Sweet Action, una Cream Ale de color cobrizo claro, con un buen aroma a cítricos y mango, de ligero amargor en boca, cítrica, con notas de caramelo y un punto resinoso. También pedimos la Brooklyn Lager, una Vienna Lager fresca y bien equilibrada, con matices de caramelo, pan, bizcocho y ligeras notas cítricas.

Estanterias de New Beer Distributors

Estanterias de New Beer Distributors

Después de llenar el estómago decidimos visitar algunas de las tiendas especializadas que teníamos marcadas como visita obligatoria. La primera, muy cerca de Little Italy fue New Beer Distributors NY. Toda una sorpresa, ya que cuando llegamos allí con lo que nos encontramos fue con un almacén de cervezas al por mayor, pero que para nuestro regocijo sí que vendian al por menor, y además botellas sueltas. Ni que decir tiene que aquello era todo un paraíso, pasillos llenos de estanterías repletas de botellas separadas por países, obviamente nos dedicamos solo a las cervezas americanas. Después de salírseme los ojos de las órbitas en unas cuantas ocasiones, seleccionamos unas cuantas botellas y nos las llevamos.

Top Hops una de las tiendas referentes en Nueva York

Top Hops una de las tiendas referentes en Nueva York

No muy lejos de allí teníamos localizada otra tienda, Top Hops, una de las tiendas referentes en Nueva York. Un local amplio, a medio camino entre una tienda y una cervecería, tiene una barra grande a la entrada, con la nada despreciable cantidad de 20 grifos, una pantalla de televisión enorme donde retrasmitían el béisbol, unas pocas estanterías con cervezas frente a la barra y al fondo un pasillo lleno de neveras cargadas de botellas. Nos acoplamos en la barra y pedimos para empezar una Moby Hop de la cervecera local Finback, una Imperial IPA con un 8,3% ABV y 84 IBU, de color anaranjado y espuma blanca cremosa, con matices de pino, pomelo, naranja y caramelo, amarga, seca y resinosa en boca con buena presencia de pomelo, muy buena. También probamos de barril la 60 Minute IPA de Dogfish Head, con un 6% ABV y 60 IBU, muy cítrica y floral, con matices de pomelo, de amargor moderado y muy refrescante. Mientras disfrutábamos de las cervezas pudimos echar un vistazo a las neveras y estanterías de la tienda, también me llamó mucho la atención la gran información que había en la pizarra, desde el estilo, grado alcohólico, IBU… hasta la fecha en que se pinchó el barril o la fecha de la última limpieza del grifo. Ya podían tomar nota muchos.

Disfrutando de unas cervezas en Top Hops

Disfrutando de unas cervezas en Top Hops

Al terminar las cervezas nos fuimos directos a las neveras, de allí sacamos una Ballast Point Sculpin IPA, una IPA con un 7% ABV, anaranjada, de espuma blanca cremosa, muy aromática, cítrica y tropical, con matices de pomelo, mango, limón, seca y resinosa en boca con mucha presencia de pomelo, una gozada. También probamos una Bear Republic Racer 5, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU, de color anaranjado y fina capa de espuma blanca, con notas de mango, melocotón, pomelo y caramelo, seca y resinosa en boca, también muy buena.

Después de salir de allí, volver al hotel para dejar algunas botellas que habíamos comprado decidimos hacer la obligada visita al conocido The Ginger Man. Un local situado en 36th Street entre 5th Avenue y Madison Avenue, un templo cervecero, con una decoración un tanto rústica, un local amplio con una gran barra de madera, algunas mesas para poder sentarse y una línea de nada menos que 60 grifos.

The Ginger Man

The Ginger Man

Además de una carta de botellas casi interminable. El ambiente era bastante agobiante, pero aun así conseguimos un sitio en la barra donde nos acoplamos para pedir unas cervezas. Viendo la enorme lista de cervezas que tenían era casi imposible decidirse, así que la elección fueron varios tastings y poder probar unas cuantas. Como tenían pinchadas varias Beer Camp de Sierra Nevada, esa fue la primera opción, probamos la Myron’s Walk Belgian Style Pale Ale colaboración con Allagash, una cerveza especiada, cerealosa, con matices de levadura y algo de trigo muy curiosa. La Alt Route Altbier colaboración con Victory, de color cobrizo con matices de caramelo, bizcocho y frutas tropicales, y una buena base maltosa, amarga y dulce en boca, muy bien equilibrada. La Confusion Rye Bock colaboración con Oskar Blues, cerealosa con matices de caramelo, un punto especiado, dulce y con presencia de alcohol. Y la última de las Beer Camp la Tatte Ridge Scottish Ale colaboración con Asheville de color cobrizo oscuro, caramelosa y con matices de frutos secos y bizcocho.

Parte de los grifos de The Ginger Man

Parte de los grifos de The Ginger Man

Esa noche también probamos Ballast Point Calico, una Amber Ale acaramelada con matices de cítricos y frutas tropicales, amara y algo seca en boca. Chelsea Strong Ale, una cerveza local elaborada en el barrio de Chelsea, una American Strong Ale de color cobrizo, con matices de frutos secos, bizcocho y caramelo que no nos dijo gran cosa. Two Hearted Ale de Bells, una IPA con un 7% ABV muy aromática, cítrica, con matices de pomelo y algo de caramelo, en boca amarga y seca con buena presencia de pomelo, muy buena. Y finalmente la Stone Milk Stout, de color negro opaco y espuma beige, cafetosa en nariz y en boca amarga con matices de café y torrefacto.

Con esto decidimos volver al hotel y poner punto y final a una jornada memorable en Nueva York.

Viaje a Nueva York (II)

El primer día en Nueva York comenzó bien temprano, el cambio de hora provocó que poco después de las 7:00 ya estuviéramos preparados para comenzar la jornada por las calles de Manhattan. En ese instante fue donde descubrimos que Nueva York es la ciudad que nunca duerme, el ajetreo a esas horas de la mañana recordaba a la hora punta de algunas ciudades españolas.

Entrada al conocido Rattle N' Hum

Entrada al conocido Rattle N’ Hum

La mañana transcurrió tranquila en lo que a cervezas se refiere, justo después de comer llegamos al cruce de la 34th Street y 5th Avenue, los que conozcan Manhattan sabrán que ahí se encuentra uno de los edificios más míticos de la ciudad, el Empire State Building, una visita obligada. Muy cerca de ahí concretamente en la 33rd Street entre 5th Avenue y Madison se encuentra uno de los templos cerveceros de la ciudad, la cervecería Rattle N’ Hum.

Una pequeña entrada y algunas placas metálicas de cerveceras nacionales nos dan la bienvenida a este local, por la hora que era no había demasiada gente así que pudimos observar mucho mejor el interior del local. Es una cervecería alargada, con una gran barra a la entrada, justo detrás la nada despreciable cantidad de 40 grifos, cada uno de ellos con su tirador oficial lo que los hace aún más llamativos si cabe. Hacia el fondo del local se encuentra una zona mucho más amplia, con varias mesas, altas y bajas para poder comer o simplemente disfrutar más tranquilamente de las cervezas. Me llamó especialmente la atención que en las televisiones retrasmitían soccer, de hecho fue el único local donde pude verlo.

Los 40 grifos de Rattle N' Hum

Los 40 grifos de Rattle N’ Hum

A la izquierda de la barra se pueden ver dos enormes pizarras, una con la lista de cervezas de barril y otra con la lista de cervezas de botella. Es significativo también que la carta de cervezas lleva impresa la fecha, lo que indica que cada uno o dos días esa carta se cambia lo que da una idea de la gran rotación de barriles que hay.

Como no había mucha gente decidimos sentarnos en unos cómodos taburetes en la barra y tener visión directa de los grifos, como aquel día hacía calor y apetecía algo refrescante de primeras pedimos la All Day IPA de Founders, una cerveza de color dorado con una buena capa de espuma blanca, cremosa y duradera, en la nariz desprende un agradable aroma cítrico y floral, con destacables matices de mango y pomelo, en la boca es fresca, amarga, algo resinosa, con notas de pomelo y pino, con un final amargo y algo seco.

Hamburguesas y cervezas maridaje americano

Hamburguesas y cervezas maridaje americano

Después de echar otro vistazo a la pizarra vi que había muchos petróleos, pero en aquel momento no me apetecían demasiado, así que me decanté por el grifo número 40, en él estaba pinchada la 18th Anniversary de Stone, una Imperial IPA con un 8,5% ABV elaborada con lúpulo El Dorado. Una cerveza de color cobrizo oscuro, con una fina capa de espuma blanca cremosa, en la nariz destaca un intenso aroma a caramelo, cítricos y melocotón, en la boca es amarga, resinosa, con notas de pino, pomelo y melocotón, muy rica.

Después de esto lamentablemente tuvimos que dejar el bar, el tiempo apremiaba y unas maravillosas vistas nos esperaban en el mirador Top of the Rock del Rockefeller Center mientras disfrutábamos del atardecer en Manhattan. De vuelta al hotel decidimos salir a cenar, el día había sido intenso y no queríamos movernos demasiado así que dada la buena experiencia del día anterior repetimos velada en The Stag’s Head. En esta ocasión decidimos pedir una mesa, mientras hacíamos algo de tiempo para cenar cayeron las primeras, en primer lugar la Ballast Point Wahoo Wheat una Witbier con un 4,5% ABV,  de color pajizo pálido y espuma blanca cremosa de poca retención, en la nariz destacan las notas de cereal, trigo, cilantro y notas especiadas, en la boca es ligera, ideal para calmar la sed, destacan notas especiadas, pan, cilantro y ligeras notas cítricas. También cayó una Lagunitas IPA de la que ya habíamos dado buena cuenta la noche anterior.

Back in Black de 21st Amendment

Back in Black de 21st Amendment

Para cenar decidimos pedirnos dos buenas hamburguesas, gastronomía típica de la zona, que acompañamos con una Red Rocket Ale de Bear Republic, una Amber Ale con un 6,8% ABV de color cobrizo oscuro y espuma blanca cremosa, aroma a caramelo, pan, frutos secos, melocotón y notas cítricas, seca y amarga en boca con destacables matices de caramelo, pino y resina, muy buena. Probamos también la Scarlett Red Rye de Speakeasy, de color rojizo con espuma blanca cremosa, acaramelada y con matices de cereal y frutos secos en nariz, amarga en boca, con notas de caramelo, frutas tropicales, frutos secos y bizcocho.

Para terminar el día lo hicimos con la Back in Black de 21st Amendment, una Black IPA con un 6,8% ABV, una cerveza de color marrón oscuro casi negro con tonos rojizos y una espuma beige, cremosa y duradera, en la nariz el lúpulo es protagonista, destacan las notas herbales, matices de frutas tropicales y algo de café, en la boca es amarga, las notas de café sobresalen pero se integran muy bien con los matices herbales y resinosos del lúpulo, se aprecian notas de caramelo y frutas tropicales, el final es seco y duradero. Sin duda una gran cerveza para poner punto final a nuestra primera jornada en Nueva York.

Viaje a Nueva York (I)

Todavía no ha pasado una semana desde nuestro regreso pero quiero empezar a contaros lo que fue, cerveceramente hablando por supuesto, el viaje a Nueva York de este verano. Lógicamente un viaje a la gran manzana da para mucho y como no podía ser de otra forma la buena y rica cerveza americana ocuparía una parte importante en esta visita.

Fachada de la cervecería The Stag’s Head

Fachada de la cervecería The Stag’s Head

El día 26 de agosto partía nuestro vuelo rumbo a Estados Unidos, tras poco menos de ocho horas a bordo aterrizamos en la Terminal 7 del Aeropuerto Internacional JFK. El cambio horario nos había hecho ganar tiempo, y cuando por fin salimos del aeropuerto tras los trámites burocráticos y la recogida de maletas eran a penas las 20:00 hora local. Después de tener la primera experiencia con el horroroso metro de la ciudad de Nueva York, llegamos al fin a nuestro hotel, situado en Manhattan en la 51 st Street.

Dejamos las maletas en la habitación y rápidamente bajamos en busca de nuestras primeras cervezas, obviamente me había preparado bien el viaje y sabía de buenas tintas que a cien metros del hotel había una cervecería llamada The Stag’s Head, hasta allí nos dirigimos y tras bajar unos cuantos escalones desde la calle, entramos en la cervecería. Un lugar que parecía tranquilo y agradable, no muy grande, con una barra en forma de U, unas pocas mesas altas a la entrada y algunas otras ya más pensadas para sentarse a comer al fondo. La decoración un tanto rústica, con varias botellas, carteles y placas metálicas de cerveceras americanas en las paredes. También unas cuantas pantallas de televisión donde retrasmitían el aburrido y cansino béisbol, había poco más de una decena de personas asique nos pareció buena elección. A la postre este lugar se convertiría casi en nuestro cuartel general donde degustamos unas cuantas cervezas y hamburguesas.

Algunos de los curiosos tiradores de The Stag’s Head

Algunos de los curiosos tiradores de The Stag’s Head

Decidimos sentarnos en unos taburetes en la barra, echamos un vistazo a los grifos, 16 en total, todos ellos con los tiradores oficiales de cada marca, muy típico en Estados Unidos. Vimos que también tenían una buena selección de cervezas en botella y tras pensarlo un poco nos decidimos primeramente por una Lagunitas IPA de barril, una cerveza que ya había probado anteriormente en botella, pero las sensación de beberla fresca recién tirada nos dejó totalmente alucinados, una IPA muy floral, con matices de pino y melocotón, en la boca seca, amarga, algo resinosa con notas de pomelo y matices herbales, realmente espectacular, una cerveza que me bebería todos los días. También de barril probamos la Dogfish Head Kvasir, una Traditional Ale con un 10% ABV pertenece a la línea de las Ancient Ales de Dogfish, de color cobrizo con un aroma especiado, frutal, destacan matices dulces de miel y caramelo, en la boca es dulce ligeramente ácida, se aprecian notas de caramelo, arándanos y especias, muy curiosa.

La gran 90 Minute Imperial IPA de Dogfish Head

La gran 90 Minute Imperial IPA de Dogfish Head

Para la siguiente ronda decidimos pedir consejo al camarero, nos aconsejó probar la recién pinchada Alpha Dog Imperial IPA de Laughing Dog, no sin antes servirnos un poco en un vaso y darnos a probar, algo que he podido ver en varios locales de la ciudad, finalmente la pedimos y fue otra gran elección sin duda, con 8,5% ABV y 127 IBU de amargor es una cerveza de color dorado, con espuma blanca, cremosa y duradera, los cítricos, flores, pino y resina destacan en la nariz, en la boca es amarga, seca, resinosa, con matices de pomelo y un final muy seco, realmente deliciosa. Como no podía ser de otra forma también pedimos la 90 Minute de Dogfish Head en esta ocasión de botella, una de mis Imperial IPA favoritas, con un penetrante aroma a flores, caramelo, melocotón y pomelo, amarga y acaramelada en la boca, donde poco a poco van apareciendo las notas resinosas, con matices de pino y pomelo, con un final amargo y seco pero muy bien equilibrado.

Con estas cervezas y el cansancio ya en el cuerpo dimos por terminada la primera toma de contacto con las cervezas americanas y decidimos retirarnos a descansar al hotel, ya que al día siguiente nos esperaba una larga y maratoniana jornada por las calles de Manhattan.