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Historias de la Cerveza: El Cultivo del Lúpulo en España

En el año 1914, cuando comienza el bloqueo de importaciones debido a la I Guerra Mundial, la escasez de lúpulo hace que el ingeniero agrónomo Leopoldo Hernández Robledo, que por aquel entonces dirigía la Granja Escuela Experimental del Ministerio de Agricultura, en A Coruña, se interese por el cultivo del lúpulo. Hasta entonces, en As Mariñas, solo se había visto crecer esta planta de forma silvestre, en las orillas de los ríos y riachuelos de la comarca. Durante uno de sus viajes a Inglaterra, en busca de ganado de razas selectas, consiguió hacerse con algunos rizomas de la variedad Golding Gold, también conocida como Dorada de Kent. Y con ellos comenzó a investigar, primero en la Granja Experimental, y más tarde en el Campo de Prácticas de Betanzos, dependiente de la propia Escuela. Durante quince años contó con la colaboración inestimable y entusiasta del propietario de la fábrica de cervezas La Estrella de Galicia, José Mª Rivera Corral, que también hacía sus pruebas de aclimatación en un pequeño huerto que existía junto a la fábrica.

Campo de lúpulo

Campo de lúpulo

Dos años antes de su traslado a Madrid, en 1927, Hernández Robledo contacta con Raul Fernández Meás, un destacado agricultor de Betanzos, que logró ver como el sueño de implantar este cultivo en su comarca, se cumplió antes de fallecer en el año 1953. En estos años la Granja Escuela quedó al cargo de Ricardo Escauriaza del Valle, quien continuó con la labor de investigación y divulgación iniciada por su antecesor, en 1915. Y que durante el transcurso de la Guerra Civil, en 1937, fundó en A Coruña la Sección de Fomento del Cultivo del Lúpulo, dependiente también de su puesto de dirección. Lo que dio un gran impulso al cultivo en Betanzos.

Durante la II Guerra Mundial, los fabricantes de cerveza tuvieron serias dificultades para abastecerse de lúpulo alemán, llegando a ser imposible en el año 1944. Por ello el Ministerio de Agricultura autorizó en 1945, la creación en Madrid de una sociedad anónima, con capital mayoritariamente privado, conocida aún hoy en día como la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo, siendo sus accionistas mayoritarios las cerveceras españolas, y contando con el apoyo estatal. A partir de ese momento la difusión del cultivo se produce en la parte norte de España, que es la que recibe precipitaciones durante todo el año, principalmente en las regiones de Galicia, León, Asturias, Santander, País Vasco y Navarra, en éstas últimas con un éxito moderado, y con muy escasa extensión en La Rioja, Burgos y Valladolid.

En la provincia de León comenzó a desarrollarse en estos años, llegando a superar a finales de la década de los años cincuenta, a la provincia de A Coruña, que hasta entonces era la única provincia con una producción significativa con explotaciones en 17 municipios, llegando a alcanzar un máximo de 235 hectáreas de cultivo y 240 toneladas de cosecha. A mediados de la década de los años sesenta, el lúpulo leonés ya triplicaba al gallego en extensión de cultivo, repartido en los valles de los ríos Órbigo, Bernesga, Torio y Porma, convirtiéndose posteriormente en el único área de cultivo en España. Por aquel entonces las variedades cultivadas eran H-7, H-3, Halletauer Mittelfrüh Tettnanger, algo más selectas que la variedad Golding, y con ellas llegaron las primeras instalaciones industriales para el desecado y preparación para su utilización en las fábricas de cerveza.

Lúpulo en flor

Lúpulo en flor

La gran ventaja que presentaba el cultivo en León fue la posibilidad de obtener regadío artificial, que por aquel entonces solo existía en la vegas de los ríos, cuyos suelos contienen gravas, arenas, limo y algunas arcillas, configurando un sustrato ligero y permeable, que las profundas raíces del lúpulo pueden atravesar sin dificultad. Los sedimentos de la vega están asentados en gran parte sobre gravas del cuaternario, dando lugar a formaciones de tipo raña, que facilitan el drenaje y la buena filtración de las aguas artesianas. En los años ochenta el cultivo llegó a las 1.950 hectáreas solo en esta provincia, más de tres veces superior a la superficie actual, que representa el 90% del cultivo nacional. En 2013 se plantaron 525 hectáreas cosechadas por 240 cultivadores, que han implantado aproximadamente 54 hectáreas de nuevos cultivos en los últimos años, que no han llegado aún a su plena producción.

Los fundamentos para el cultivo del lúpulo fueron y siguen siendo, los contratos de cultivoentre la Sociedad de Fomento del Lúpulo y las explotaciones agrícolas individuales. Este contrato contiene cuestiones relativas al suministro de plantones, precios fijados antes de la cosecha, cupos anuales por explotación y el asesoramiento de expertos que trabajan para industria elaboradora de cerveza, que siempre ha regulado el cultivo según sus necesidades. Gracias a esto, se hace prácticamente imposible la creación por cuenta propia de una parcela dedicada del lúpulo y empleando plantones de los que no se conozca su procedencia, todo ello con el objetivo de garantizar un alto nivel en el producto agrícola. La S.A.E.F.L. posee desde su creación el monopolio de la concesión de estos contratos de cultivo. En 1958 la S.A.E.F.L. rescindió los contratos de aquellos agricultores que tenían más de mil plantas, y les propuso dos opciones: un nuevo contrato para vender la cosecha en estado seco, o cosechar solo la tercera parte de su parcela. Muchos cultivadores optaron por arrancar sus plantaciones, ya que la primera opción les obligaba a llevar a cabo un importante desembolso económico, al tener que proveerse de secaderos propios. A lo que hay que añadir la constante subida de los precios en los costes de explotación, que conlleva un sector tan laborioso como este, con escasas ayudas nacionales. Este fue el comienzo de la desaparición del cultivo del lúpulo en Galicia, que finalizó en 1983. En otras zonas salvo en León, el cultivo fue en ocasiones esporádico pero siempre tendiendo al abandono.

Cosechadora de lúpulo

Cosechadora de lúpulo

Los cultivadores están agrupados en una Sociedad Agraria de Transformación, representada por el Grupo de Cultivadores de Lúpulo a la hora de negociar los contratos de compraventa. Este grupo es accionista minoritario de la S.A.E.F.L. por lo que no pueden intervenir en la decisiones que se tomen a efectos de producción y mercado. En el año 2011 se firmó entre las partes un contrato de compra venta por cinco años que supuso una reducción de precio del 26% respecto al que estaba en esos momentos en vigor. El precio contratado fue de 3 euros el kilo en el año 2011, para un 10% de alfa-ácido, con ligeros incrementos anuales, situándose en 2013 en 3,10€ y será en 2015 de 3,20 euros el kilo. La cantidad contratada es de 1.000 toneladas año, y sin acuerdo en la comercialización para producciones que excedan dicha cantidad. En el año 2012 hubo un ligero excedente de 28 toneladas, que fue almacenado en las instalaciones de Fomento del Lúpulo, por cuenta de los productores, que finalmente terminó comercializándose. La firma de este contrato en el año 2011 supuso un retroceso importante, ya que la caída de rentabilidad frenó las inversiones y el interés de los productores por aumentar el tamaño de las explotaciones.

Dentro de la economía agrícola española, el cultivo del lúpulo tiene una importancia marginal. Los datos disponibles hasta 2010 reflejan una bajada de más del 60% con respecto a años como 1983, cuando se obtuvieron 2.916 toneladas de lúpulo, lo cual representó el 2,3% de la producción mundial y el 3,5 % de la europea. Sin embargo la S.A.E.F.L. confirmó un cambio en esta tendencia, a partir del 2009. Esto pudo ser debido al interés por parte de los fabricantes, que ven como el precio de las importaciones crece, a medida que cae la producción en Alemania. Durante los años 2011 y 2012, la producción se ha ajustado bastante, a la cantidad contratada de 1.000 t. Pero en la cosecha de 2013 se ha producido una reducción de aproximadamente un 14%, debido entre otras a cuestiones climáticas, situándose en 860 toneladas de las que un 92% es de la variedad Nugget, alrededor de un 7% de la variedad Columbus y el resto de otras variedades.

lupuloDesde el año 2009, Hijos de Rivera SA gestiona una plantación junto con el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, en A Coruña, donde se cultivan y se pelletizan variedades como Nugget, Perle, Columbus, Magnum, Merkur, Hallertauer Mittelfrüh, Taurus, Saaz o Sladek, con buenos resultados tanto en la investigación, como en la producción, ya que con ellas producen las ediciones especiales de Estrella de Navidad y su ya no tan nueva Red Vintage. En 2012, la S.A.E.F.L. también otorgó cuatro nuevas concesiones en Ávila, y nuevas iniciativas intentan promover este tipo de agricultura en los últimos años, en Valladolid, La Rioja, Navarra, Galicia, Asturias, León, País Vasco, Cataluña y Madrid.

Si bien el cultivo en España está mecanizado, no suele hacerse con maquinaría de última tecnología que ahorre tiempo y mano de obra. Las instalaciones de secado son por lo general obsoletas, poco mecanizadas y con una capacidad muy reducida. Además los costes energéticos y medioambientales son altos, debido a que se emplean como carburantes gasóleo y leña. Los productores entregan a la empresa compradora los conos de lúpulo seco, que transportan por sus propios medios hasta un centro de recepción. Las inversiones en este sector se ven frenadas por los altos costes, la escasa rentabilidad del cultivo y por la falta de relevo generacional, ya que un alto porcentaje de los agricultores sobrepasan los 50 años de edad.

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