humulus lupulus

blog especializado en cerveza

Archivos por Etiqueta: Grimbergen

Presentación de Cerveza Grimbergen

El pasado miércoles 29 de Abril tuvimos la oportunidad de asistir a la cata organizada por el Grupo Mahou San Miguel en el Palacio del Conde Duque de Madrid, para presentar la nueva imagen moderna de los tres estilos de cervezas de Grimbergen que se distribuirán en España a partir de ahora. A la cita no faltaron los monjes de la abadía belga, custodios de las recetas centenarias, representados por el Padre Karel y el Abad Erik, quienes abrieron el acto narrando los episodios de resurgimiento de la congregación a lo largo de la Historia, a causa de las guerras y los incendios, desde su fundación por San Norberto, en 1128. Y que como muchos cerveceros ya conocen se refleja en el lema ardet nec consumitur, quemada, pero no destruida, junto con el Fénix que resurge entre las llamas, siempre presentes en las etiquetas de la marca desde hace varias décadas.

Variedades de Grimbergen que degustamos

Variedades de Grimbergen que degustamos

Los religiosos, que también son los responsables de calidad de la cervecera, hicieron una breve presentación de los estilos Blonde, Double-Ambrée y Blanche, explicando los maridajes más convenientes para cada uno, con los ejemplos más convenientes en España, anchoas, jamón y gambas, respectivamente. En la Edad Media, se hacían también tres tipos de cervezas, pero muy diferentes a los de ahora, que ya no se fabrican en la propia abadía: una era para los mendigos, peregrinos y demás visitantes, otra empleada como alimento diario de los monjes, y la tercera, más nutritiva, para los tiempos de ayuno y otras celebraciones religiosas. Por aquel entonces, las cerveceras seglares estaban sometidas al pago de las tasas por el alcohol del que las abadías estaban exentas, con lo que podían comprar mejores ingredientes para elaborar sus cervezas, por eso la gente que las bebía, decía que eran el doble de buenas, costumbre que acabó dando nombre a los estilos procedentes de estos lugares.

El Abad Erik y el Padr Karl

El Abad Erik y el Padr Karl

Terminada la intervención del Abad Erik, el Padre Karel daba por comenzada la cata al anuncio de: ¡El Fénix ha aterrizado en España! Así que comenzamos con la Blonde, del mismo estilo del recibe el nombre, una cerveza ale con aroma marcado a manzana verde, lo que indica que se trata de una cerveza joven, con poco tiempo de maduración, de color dorado y aspecto cristalino, presenta una espuma blanca con buena retención y encaje belga, de carbonatación alta. Maridada con un crepe de pasas, almendras y miel, que eliminaba la acidez a la cerveza, haciendo más cremosa la sensación en boca y realzando el alcohol en el gusto final.

A continuación se sirvió la Double-Ambrée acompañada de roastbeef con espárrago triguero y parmesano, sobre una rebanada de pan con un toque picante, que impedía percibir el contraste del amargor del triguero con el lúpulo de la cerveza. Tal vez hubiese ido mejor en este caso la vianda anterior, al tratarse de una cerveza oscura más dulce, con aromas y sabores tostados, de caramelo y frutados similares a los que desprenden los higos secos, que proporcionan los azúcares extraídos de las maltas especiales, bien equilibrados con el amargor de los lúpulos nobles y el aroma de las levaduras. Más recomendable por ejemplo para una carne cocinada con la propia cerveza, que en nuestro país podría ser el solomillo de cerdo ibérico.

La comunidad bloguera presente en el evento

La comunidad bloguera presente en el evento

En tercer lugar bebimos la Blanche que, aunque no es habitual en Grimbergen, sí es un estilo típico de Bélgica. Cerveza blanca hecha con un porcentaje de grano de trigo, cilantro y cítricos, que se perciben en aroma como pan, especies y fruta, en este caso más cerca del limón que de la naranja. La sensación en boca es suave y refrescante. Acompañada de las tradicionales gambas con gabardina fritas, servidas junto a una salsa Romesco con un punto cítrico. Siempre es muy agradable la combinación de pescados y verduras con las cervezas de trigo, que ofrecen a cada trago un nuevo sabor en cada bocado y viceversa.

Para finalizar el acto nos invitaron a acercarnos a una biblioteca que había instalada en el fondo de la sala, que representaba el legado literario que posee la abadía y que como bien indicaron, hace que esta cerveza sea rica en sabor y rica en historia. Para nuestra sorpresa las estanterías comenzaron a moverse, cuando el Abada Erik cogió uno de los libros, dejando escapar una nube de humo tras la que desaparecieron los dos monjes, invitándonos a seguirlos al interior de lo que era una discoteca en sí misma, una barra con dos grifos y dos camareros nos esperaban al fondo, luces de colores y música al máximo de volumen. Mientras el personal del catering Samantha de España seguía sirviendo embutidos ibéricos y quesos, además de algunas de sus especialidades como volován de habitas baby y tocino, canapés de pan alemán o anchoas con queso fresco, mientras probábamos la Double-Ambrée de barril y aprovechábamos el momento para intercambiar unas palabras con los religiosos.

Fue un placer poder compartir estas cervezas con nuestros amigos de los blogs de Amante del Lúpulo, Cerveriana y Dorado y en Botella, a ellos también va dedicada esta crónica. Muchas gracias a la organización por la invitación y por el trato tan atento recibido en todo momento.

¡Salud!

Cata de Cervezas Envejecidas

La pasada semana gracias a Nicolás de la Cervecería L’Europe tuvimos la ocasión de poder catar ocho cervezas que había estado guardadas y olvidadas en el almacén durante varios años, algunas llegaban a superar incluso los 20 años de guarda. Entre las supervivientes había cervezas de St. Bernardus, La Trappe, Chimay y Grimbergen.

CataEnvejecidas_01Comenzamos la degustación por las dos cervezas de St. Bernardus, concretamente por una Tripel del año 1994, lo primero que llamó la atención fue que el color, se había vuelto más oscura y se mostraba con un color cobrizo más propio de una Dubbel, la espuma era casi inexistente, en la nariz se apreciaban matices de caramelo, pasas, higos, chocolate y moscatel, en la boca de nuevo aparecían notas de chocolate, pasas, frutos secos, pan e higos, el carbónico era casi inexistente, pero la cerveza estaba buena.

La siguiente también de St Bernardus fue la Pater 6 del año 1992, la más antigua de todas, al servirla mostraba un color marrón oscuro propio de las Dubbel pero de nuevo con una espuma prácticamente inexistente, en la nariz aparecen notas de caramelo, miel, pasas, tofe, flan, vainilla y chocolate, en la boca el carbónico era inexistente y se apreciaban matices de caramelo, vainilla y flan, en general no estaba mal pero se había conservado peor que la St Bernardus Tripel.CataEnvejecidas_02

Las dos siguientes pertenecían a la cervecera trapense de La Trappe, comenzamos por la Dubbel del año 1995, en la copa se mostraba con un CataEnvejecidas_03color marrón oscuro y una fina capa de espuma beige que desapareció muy rápidamente, en la nariz se apreciaban notas de caramelo, frutos secos, miel, chocolate y leves notas lácticas, en la noca de nuevo aparecía el chocolate, frutos secos, bizcocho y un leve punto picante, el carbónico era muy leve, pero la cerveza se había conservado bastante bien, para mi gusto de las mejores.

También de La Trappe probamos la Tripel del año 1994, al igual que había pasado con la de St Bernardus se había vuelto más oscura y presentaba un color marronáceo casi sin espuma, en la nariz se notaba ya bastante oxidada, CataEnvejecidas_04aparecían leves notas de moscatel y algo de chocolate, en la boca también chocolate, bombón y algo de caramelo, en este caso la conservación no le había sentado tan bien como a las anteriores.

Llegaba de nuevo otro cambio de cervecera, la tercera era Chimay, de quien probamos primero la Chimay Blanca del año 1993, CataEnvejecidas_05una cerveza de color cobrizo y una capa de espuma fina que no aguantaba demasiado, en la nariz aparecían notas de caramelo, miel, flores y recuerdos de naranja, en la boca de nuevo se apreciaban matices de caramelo, miel y tofe, sin duda fue una de las grandes sorpresas de la cata. La otra cerveza que probamos de Chimay fue la Roja del año 1993, esta cerveza no se encontraba en condiciones, se había vuelto muy turbia y con bastante poso, en la nariz se notaba oxidada con algo de caramelo, en la boca un regusto metálico que hizo que la dejáramos de lado.

Las dos últimas eran de Grimbergen, estas mucho más actuales, ambas del año 2006, primero probamos la Cuvee de L’Ermitage, esta tampoco había envejecido demasiado bien, en la nariz olía a cartón, se notaba muy oxidada, en la boca entre leves notas de caramelo se mezclaban notas ácidas no muy agradables. Para terminar lo hicimos con la Optimo Bruno, de color cobrizo oscuro, fina capa de espuma beige, en la nariz algo láctica y acaramelada, en la boca se apreciaban notas de miel, pasas, chocolate y algo de madera, no fue de las mejores pero había sobrevivido.