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Craft Beer, esa rentable minoría…

Recuerdo hace unos años cuando esto de la cerveza artesana comenzaba a hacer un poco de ruido, se escuchaban comentarios como “ahora la nueva moda son las cervezas”, “esas cervezas raras” o “eso que bebes no es cerveza”, o incluso “esto no tiene ningún futuro” de gente del propio sector. Por aquel entonces este mercado era un don nadie, hoy en día sigue siendo una pequeña minoría, pero no nos engañemos, las cosas han cambiado, no hay más que encender la televisión y ver como se habla de cervezas envejecidas en barrica, de lúpulos de hallertau o de maltas tostadas, definiciones que hace poco era práctimanete impensable su uso.

fragmento del anuncio de Budweiser durante la Super Bowl del año 2015

En el año 2013 por primera vez todas las cerveceras craft americanas juntas superaron en ventas a Budweiser en Estados Unidos. Algo que no sentó nada bien al gigante mundial, tal fue que  solo unos meses más tarde de aquella publicación el spot publicitario de la marca en la Super Bowl de 2015 cargaba duramente contra los productores de craft beer. Al mismo tiempo que AB InBev, por supuesto, seguía tratando de hacerse con el control de conocidas cerveceras craft americanas, Wicked Weed fue una de las últimas en unirse al grupo por un buen puñado de dólares. Otros grupos como Heineken o Duvel Moortgat también han invertido millones para compra de Lagunitas y Firestone Walker respectivamente.

Si nos centramos en el mercado español de todos es ya conocido el movimiento de Mahou-San Miguel adquiriendo el 30% de Founders Brewing y más reciente la adquisición del 30% de Avery Brewing. Cierto es que esto ha propiciado que ahora nos encontremos cervezas de Founders hasta en la sopa, y algunas buenas referencias se ven de forma más habitual por aquí como KBS o recientemente CBS, otra cosa ya son los precios, pero no voy a entrar en eso, ni en el hecho de que Founders había llegado a Europa hacía ya varios años como también lo ha hecho ya Avery.
Recientemente también anunciaron una inversión de 11 millones de euros en un brewhub en Córdoba, donde otras cerveceras podrán acudir a elaborar allí sus propias cervezas utilizando la tecnología más innovadora, según rezaba el comunicado de prensa. No contentos con eso además se autodenominan la cervecera española que más avanza en el impulso del mundo craft”. Todo esto lo que viene a demostrar es que cada vez hay más interés por parte del consumidor y se demandan más cervezas de calidad, y esto las grandes marcas lo saben y han visto un filón en ello. Mahou-San Miguel no son los únicos y hay otras cerveceras españolas que también han querido subirse a este tren, Ambar por ejemplo ha lanzado su línea de cervezas limitadas con cervezas muy diferentes a su línea habitual, una cerveza con diez variedades de lúpulos, una cerveza con jengibre… Alhambra también planea sacar su propia línea de cervezas especiales y seguro que vendrán más.

Con las grandes cantidades de dinero que mueven estas empresas en publicidad esto podría llegar a ser un gran impulso para el sector (incluso para los menos conocidos), y podría acercar al consumidor novel hacia la cerveza craft. Pero obviamente esto tiene una cara b, y es precisamente en la publicidad donde queda más patente. Últimamente es bastante habitual ver a prestigiosos chefs patrocinados por marcas de cerveza, cocineros de la talla de David Muñoz que reciben suculentas cantidades de dinero por ser imagen de marca, y por supuesto en sus establecimientos no encontrarás ni rastro de otra cerveza que no sea la que les representa, y no preguntes por ello, incluso les sienta mal (y hablo por experiencia propia). Esto se hace también patente en cientos de bares y restaurantes, donde los contratos de exclusividad de los mismos que se definen como “los que más impulsan el mundo craft”, y sus colegas del sector, vetan a otras cerveceras.

Esa pequeña minoría que supone la craft beer parece que se ha convertido en una mosca cojonera para los gigantes de la industria, que no han dudado ni un ápice a la hora de actuar como lobos con piel de cordero para así no perder ni un solo trozo de ese suculento pastel y estar presentes en todos los ámbitos del sector.

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Henry Ded Mon, la cerveza del quíntuple dry hopping

El uso de los términos DDH (Double Dry Hopping) o TDH (Triple Dry Hopping) es algo que se ha vuelto una práctica habitual entre los cerveceros, especialmente americanos, que elaboran IPA (NEIPA). Recientemente los cerveceros de The Veil de Richmond, elaboraron una colaboración con Mikkeller llamada Henry Ded Mon, una cerveza que anunciaban como una Triple IPA quíntuple dry hopping. A día de hoy, seguramente, es la cerveza con más dry hopping, aunque supongo que solo será cuestión de tiempo que se vea superada.

La cerveza está elaborada con cantidades ingentes de Citra, Mosaic, Galaxy, Amarillo, Vic Secret, Motueka y Kohatu, en una relación aproximada de 15lb/bbl que viene siendo una equivalencia aproximada de casi 60 gramos de lúpulo por litro, y por si esto fuera poco estamos además ante una cerveza con un 11% ABV lo que la hace aún más bestia si cabe.

The Veil/Mikkeller Henry Ded Mon

He tenido la ocasión de probar esta cerveza, además bastante fresca, en nariz es muy aromática con notables matices de frutas tropicales (mango, melocotón y piña), cítricos (mandarina y pomelo), hierba y resina. En boca más de lo mismo, mucha fruta tropical, recuerda a un zumo de frutas, de amargor no demasiado intenso, notas resinosas y herbales que se hacen más palpables en retrogusto y una notable presencia de alcohol, como es lógico, que se manifiesta hacia el final del trago.

La cerveza es buena, muy buena, pero no es nada memorable, con la cantidad de IPA que se producen a día de hoy nos podemos encontrar con varios ejemplos a este nivel y por supuesto superiores. Aunque también he de reconocer que las Triple IPA no son precisamente lo que más me apasiona. Otra cosa que me llamó la atención es el precio, se vendía en fábrica por 23$ el four pack, algo que teniendo en cuenta la cantidad de lúpulo utilizado no me parece ni mucho menos exagerado.

Eggnog IPA, cerveza con huevo!

El pasado mes de noviembre Evil Twin sorprendía a todos con una más de sus interminables locuras. Anunciaba el lanzamiento de Eggnog IPA, una cerveza elaborada con vainilla, nuez moscada, lactosa, extracto de bourbon y clara de huevo. Realmente esta cerveza está inspirada en un popular cóctel de Estados Unidos llamado Eggnog, que viene a ser un ponche de huevo elaborado principalmente con leche, azúcar y huevos,  algunas versiones además contienen alcohol, y es muy común en las fiestas navideñas.

EvilTwinEggnogIPAEvil Twin Eggnog IPA, cerveza elaborada con clara de huevo

Indagando un poco he visto que existen varias cervezas que hacen referencia a este popular cóctel, especialmente stouts, algunas de cerveceras bastante reputadas como Great Lakes Brewing o The Bruery. Eso sí, ninguna de ellas hace referencia al uso de la clara de huevo como en el caso de Evil Twin, como tampoco he encontrado evidencias de que Eggnog IPA sea la pionera.

Sin embargo, aunque pueda parecer absurdo, la práctica de mezclar huevos con cerveza es mucho más antigua de lo que nos podemos imaginar. Allá por el siglo XVIII era común mezclar huevos crudos con vino o cerveza, una costumbre que se extendió hasta mediados del siglo XX y se hizo popular entre los trabajadores de las fábricas, como bebida energética. Tan común se hizo esta práctica que los americanos siguen utilizando la expresión, “what do you want, egg in your beer?”, para hacer referencia a una persona que no se conforma con nada.

Sobre la cerveza (Eggnog IPA) en sí, no he podido probarla, las cervezas de Evil Twin no llegan tan fácilmente aquí y esta no ha sido ninguna excepción, aunque reconozco que me llama mucho la atención.

Eso sí, si algo nos ha quedado claro en los últimos tiempos es que el abanico de posibilidades de adjuntos e ingredientes utilizados en las craft beer es casi inagotable, si Guillermo IV de Baviera levantara la cabeza…

Costa Este de Estados Unidos. Vermont (II)

A la mañana del segundo día antes de comenzar la ruta decidimos buscar un sitio para desayunar en Burlington, nos recomendaron Penny Cluse Cafe, un sitio local donde nos pusimos las botas con un desayuno a base de tortitas con sirope de arce, huevos y bacon. Con el estómago lleno emprendimos camino hacia Stowe, lugar donde se encuentra la fábrica de Alchemist.

Fábrica de Alchemist

Después de unos 45 minutos en coche, llegamos a una pequeña población donde se hace hasta difícil imaginar que se encuentre una de las cerveceras mejor valoradas especialmente por los hopheads. Al llegar se puede ver un edificio moderno no demasiado grande que alberga las instalaciones de Alchemist, la hora de apertura es a las 11:00 y nosotros llegamos allí cuando apenas pasaban unos minutos de la hora. Por algunos comentarios que había leído en los foros especializados y en su propia página web en verano es bastante habitual encontrarse colas para poder comprar sus cervezas. Por suerte no fue nuestro caso, llegamos, dejamos el coche en el parking y tras las fotos de rigor entramos en el edificio.

Fábrica de Hill Farmstead

Una vez dentro lo primero que llama la atención es su tamaño, dista mucho de las grandes cerveceras de craft beer americanas, y la decoración que sigue la línea de sus etiquetas. El espacio no es demasiado amplio y está ocupado prácticamente en su totalidad por la tienda, donde se puede comprar tanto merchandising como sus cervezas. En una pizarra indican las cervezas que tienen disponibles a la venta, así como los precios y la cantidad máxima por persona. Aquel día tenían disponibles Heady Topper, Focal Banger (generalmente estas dos las tienen siempre), Crusher, Pappy’s Porter y Beelzebub. Salimos de allí con una caja de 24 latas por la que pagamos aproximadamente unos 90€. Antes de irnos echamos un vistazo a lo poco que se puede ver de la fábrica desde la tienda mientras nos tomábamos unos tasters que ofrecen allí de forma gratuita.

Salimos de Alchemist y previamente a irnos a Hill Farmstead hicimos una parada en una pequeña granja de sirope de arce llamada Nebraska Knoll Sugar Farm. Un negocio local, donde nos atendieron muy bien, nos explicaron todo el proceso de elaboración, además de una degustación de los diferentes grados de sirope que elaboran, fue toda una experiencia.

Sala de elaboración de Hill Farmstead

Salimos de allí y nos dirigimos a Hill Famrstead, aunque la distancia no era demasiado grande unos 60 kilómetros tardamos más de una hora en llegar. La carretera discurría entre pequeños y pintorescos pueblos y los kilómetros finales además por un camino de tierra. Hasta que por fin llegamos a la que para muchos es la casa de la mejor cervecera del mundo. La fábrica se encuentra en mitad de una inmensa pradera verde, el edificio tiene aspecto de granja y no desentona con el entorno, de hecho podría hasta pasar desapercibido. Cuando llegamos entramos primero en la tienda, tenían disponibles 5 referencias en botella además de Everett y Double Citra en lata, las cuales no dudamos en llevarnos. El edificio principal alberga el taproom, allí había otras 7 referencias disponibles para consumir allí y algunas de ellas también con la posibilidad de rellenar growlers de 750 ml o de 2 litros. El taproom es amplio, hay varias mesas y una amplia barra donde poder tomarse unas cervezas tranquilamente, además de unas buenas vistas a la pradera y a la sala de elaboración. En el exterior había un puesto de tacos, aunque permiten consumir tu propia comida y reinaba un ambiente tranquilo y familiar. Allí pasamos un buen rato mientras desfilaron por nuestra mesa las IPA Susan y Dharma Bum, la Pale Ale Edward, la Doble IPA Society and Solitude #7 que estaba exquisita, para terminar con la Porter Shirley Mae.

Desde allí nos esperaban un par de horas de camino hasta Burlington, no sin antes hacer una parada no menos interesante en la fábrica original de Ben & Jerry’s.

Costa Este de Estados Unidos. Vermont (I)

¿Puedes imaginarte un lugar lleno de naturaleza, inmensos bosques verdes, montañas, lagos, ciudades y pueblos pequeños con ambiente acogedor, tiendas repletas de productos locales y además algunas de las mejores cervezas del mundo? Pues ya puedes dejar de imaginártelo, ese lugar existe y se llama Vermont. El llamado estado verde es uno de esos lugares extraordinarios que hay que visitar alguna vez en la vida.

Durante nuestro viaje por la costa este de Estados Unidos tuvimos la oportunidad de hacer una visita exprés, pero muy intensa, de dos días por el estado de Vermont. Previamente a nuestra llegada me había encargado de cuadrar horarios y así poder tratar de acceder a todas las cervezas que queríamos probar, motivo principal de nuestra visita a Vermont. Entre las cerveceras anotadas en la lista estaban como principal prioridad, Lawson’s Finest Liquids, Alchemist y Hill Farmstead. Nuestro vuelo procedente de Washington DC aterrizaba en Burlington, la capital del estado, una ciudad pequeña conocida por su universidad, allí estaba nuestro hotel y desde allí nos moveríamos en coche por el resto de pueblos y ciudades.

Sección de cervezas en el mercado locald e Burlington

Alchemist y Hill Farmstead no nos preocupaban demasiado, ambas fábricas abren casi todos los días, sin embargo Lawson’s no admite visitas y sus cervezas se distribuyen durante la semana a lo largo de diferentes ciudades. El día de llegada a Burlington lo hicimos coincidir con el día que tocaba la distribución en la ciudad, por las noticias que había leído sus latas no suelen durar mucho más de un día y en ocasiones, especialmente en verano, poco más de unas pocas horas. En la ciudad tenía localizados un 3 establecimientos que venden sus cervezas, así que nada más aterrizar y coger el coche nos fuimos directamente en busca de las cervezas de Lawson’s. Teníamos localizado un mercado local, llamado City Market, y allí nos fuimos, cuando llegamos la sorpresa no fue pequeña, el mercado estaba lleno de productos locales, y destacaban especialmente el sirope de arce y la cerveza. Una sección totalmente refrigerada con una persona dedicada exclusivamente a esta sección. Allí estaban Sip of Sunshine y Super Session #8 recién llegadas, como era de esperar había un límite máximo de latas por persona pero aun así nos pudimos llevar un buen número. Echamos un vistazo al resto de la sección y preguntamos al encargado por alguna recomendación, no dudó en señalarnos Upper Pass una cervecera muy local de la que estaba disponible la APA First Drop. Nos hubiera gustado llevarnos más pero el gran problema en Estados Unidos es que te obligan a comprar mínimo un four pack y teníamos bastantes visitas programadas por delante.

First Drop American Pale Ale de Upper Pass

De vuelta en el hotel no lo dudamos y rápidamente probamos las tres cervezas. La primera, Super Session #8, una Session IPA con 4.8% ABV y elaborada con lúpulo Mosaic, de color dorado y espuma blanca cremosa, intenso aroma a frutas tropicales y cítricos, con matices de pomelo, mandarina, lima y mango, seca en boca con notas herbales y de pomelo. First Drop por su parte es una American Pale Ale con 5.9% ABV elaborada con Mosaic, Citra, Centennial y Azacca, de color anaranjado, turbia, de aroma tropical con matices de mango, pomelo, albaricoque, plátano y mandarina, amargor moderado y muy afrutada y tropical en boca. Y por fin llegaba el momento de probar Sip of Sunshine, llevaba mucho tiempo detrás de esta cerveza así que las expectativas eran bien altas. Se trata de una Doble IPA con 8% ABV, de color dorado limpio y corona de espuma blanca cremosa y duradera, aroma intenso donde se aprecian notas de melocotón, albaricoque, pomelo y notas de hierba y flores, de amargor no demasiado intenso, buen equilibrio, y notas de pomelo, hierba y albaricoque y un final seco y resinoso muy agradable. Las expectativas no decepcionaron y creo que Sip of Sunshine fue de las cervezas que más disfruté durante el viaje y posiblemente de las mejores Doble IPA que he probado.

En Burlington hay dos locales especialmente destacados, The Farmhouse Tap & Grill con una buena selección de cervezas (Alchemist, Lawson’s, Hill Farmstead, Lost Nation…) y Zero Gravity Brewpub una cervecera local que ofrece cervezas y pizzas. Nosotros por motivos logísticos descartamos ambas opciones, pero el bar del hotel nos guardaba algunas agradables sorpresas, allí probamos algunas cervezas locales entre las que destacaban Maple Breakfast Stout de 14th Star Brewing y la IPA de Fiddlehead Brewing, ambas ricas pero muy lejos de las que habíamos probado antes. Con unas pocas latas más de Lawson’s dimos por finalizada nuestra primera jornada en Vermont.

Wicked Weed Bretticent

Esta semana voy a continuar hablando de las cervezas de Wicked Weed Brewing, en esta ocasión le toca el turno a Bretticent, una Saison con un 6,5% ABV elaborada con trigo y centeno fermentada en tanques abiertos y refermentada en botella utilizando brettanomyces.

wickedweedbretticent

En la copa se muestra con un color amarillo pajizo, turbia y una corona de espuma blanca, cremosa y duradera. En la nariz desprende un aroma que recuerda a establo, a grano, heno, también hay intensas notas de levadura, notas sulfurosas y algo de cítrico. En la boca es una cerveza muy agradable, destacan matices de la malta, pan, levadura y notas terrosas que se equilibran con matices cítricos y un final seco y duradero.

En mi opinión es una saison muy agradable, las brettanomyces están presentes pero no son la nota predominante, es bastante bebible e incluso se puede decir que bastante refrescante, para mi gusto es muy recomendable, como punto negativo el precio, esta en concreto 13,10€.

Saison con matices de levadura y cítricos muy agradable.

Valoracion_8_5

Wicked Weed Brettaberry

A pesar de llevar un año con un bagaje de publicaciones bastante escaso, esto no me ha impedido disfrutar de unas cuantas buenas cervezas en los últimos meses. Hoy quiero retomar las publicaciones hablando de una cervecera que supuso todo un descubrimiento para mí, se trata de Wicked Weed Brewing, una fábrica de Carolina del Norte fundada en el año 2011 por los hermanos Walt y Luke Dickinson.

Hoy concretamente os voy hablar de Brettaberry una Farmhouse con un 5,5% ABV y está elaborada con arándanos, frambuesas, moras y miel.

wickedweedbrettaberry

En la copa presenta un color rojizo pálido, es turbia y tiene una fina capa de espuma blanca cremosa pero bastante duradera. En la nariz en una primera toma de contacto se aprecian los matices dulces de la miel, poco a poco van apareciendo notas de frutos rojos con especial presencia de las frambuesas, cuero, establo y levadura. En la boca es ácida, destacan los frutos rojos, hacia el final del trago aparecen las notas dulces, se aprecian también notas cítricas, tiene un cuerpo medio y deja un regusto seco y duradero.

En mi opinión es una cerveza muy buena, se integran muy bien las notas dulces de la miel con el ácido de los frutos rojos, la acidez en boca no es exagerada y hace que se beba muy bien, el gran problema tanto de esta como de otras cervezas de la gama es la poca disponibilidad y su elevado precio.

Farmhouse muy interesante con notas dulces de miel y ácidas de frutos rojos

Valoracion_8

Viaje a Bélgica (II)

Después de una jornada intensa por Bruselas, el día siguiente lo dedicamos a visitar algunas fábricas belgas. Comenzamos el día en el pueblo de Beersel, allí se encuentra 3 Fonteinen, una de las mejores cerveceras de Bélgica y del mundo. Las instalaciones son pequeñas, nada más llegar entramos en la tienda, allí estaba Armand dueño y responsable de la marca, estuvimos un buen rato hablando con él y muy amablemente nos enseñó su pequeña fábrica y nos explicó el proceso de fabricación.

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En la tienda solo tenían disponible la Doesjel y un paté elaborado con Kriek que no dudamos en llevarnos, pero nos recomendó visitar el restaurante que tienen a escasos metros. Allí nos bebimos una Zenne y Frontera, una Hommage y una Geuze del año 1997. Todas ellas estaban espectaculares, pero a mi especialmente me cautivó la Geuze, el envejecimiento le había sentado de maravilla y se había redondeado mucho.

Con una sonrisa de oreja a oreja dejamos 3 Fonteinen, no muy lejos de allí, a poco más de un kilómetro, se encuentra la fábrica de Oud Beersel, en la tienda tenían disponibles todas sus referencias, hicimos algunas compras y preguntamos la posibilidad de hacer una visita, tenían pactada una visita para un grupo media hora más tarde, pero muy amablemente nos dieron un pequeño tour para enseñarnos y explicarnos su método de elaboración. La fábrica es un auténtico museo de la cerveza lámbica, conservan métodos de elaboración tradicionales aunque cada vez con menos uso y tienen unas salas de maduración con barricas que son dignas de admiración.

Después de pasar la mañana en Beersel nos dirigimos hacia el noroeste hasta Vleteren, allí nos pasamos a ver la abadía de Westvleteren, donde elaboran la más preciada de las cervezas trapenses, y como no a degustar unas cervezas en In de Vrede el café situado justo en frete a la abadía. Un local moderno bastante grande con una terraza muy agradable. Probamos las tres variedades, Blond, 8 y XII, en botella, no existen barriles de estas cervezas, y compramos unas cuantas cajas y unos patés elaborados con Westvleteren XII.

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Muy cerca de allí se encontraba nuestra siguiente parada, la fábrica de Struise, situada en una antigua escuela, el sitio parece abandonado y descuidado, de hecho si no sabes que es allí es hasta difícil de encontrar. La terraza parece una escombrera, llena de palés, materiales de obra, barriles vacíos… Dentro no mejora mucho la cosa, tienen una sala donde tienen varias mesas y más de una veintena de grifos. Al lado está una pequeña sala de elaboración, bastante rudimentaria para lo que cabe esperar de una cervecera de este nivel. A pesar de las apariencias la visita merece la pena aunque solo sea por disfrutar de todo lo que tienen en barril.

Todavía nos quedaba una última parada, la fábrica de De Dolle, a unos 20 kilómetros de Struise. En esta ocasión nos encontramos con una fábrica bastante tradicional, situada en un edificio antiguo sus equipos parecen bastante rudimentarios, además de la fábrica tienen una pequeña taberna donde tienen pinchadas varias de sus cervezas, además de una pequeña tienda donde comprar cervezas y merchandising. Probamos varias de sus cervezas, Orabier, Arabier, Dulle Teve… mientras charlábamos con los propietarios. A medida que corría la cerveza la cosa se fue animando, para algunos en exceso, por allí salieron a relucir una Stille Nacht del año 2010 y una Orabier del año 2013.

Con esta visita y con una cena a base de carne pusimos fin a la segunda jornada en Bélgica, al día siguiente nos esperaba el festival en Lovaina.

Viaje a Bélgica (I). Bruselas

El pasado mes de mayo varios sospechosos habituales de la movida cervecera madrileña nos fuimos de viaje a Bélgica con la idea de visitar algunos de los bares y cervecerías más representativas y rematar acudiendo al Innovation Beer Festival de Lovaina.

El viaje arrancó un viernes por la mañana, después de un vuelo con retraso y previa parada en el hotel nos dirigimos rápidamente al barrio de Molenbeek a visitar la Brasserie de La Senne. Una de las cerveceras Craft más reconocidas de Bélgica, lo primero que nos llamó la atención fue el tamaño de la fábrica, no tuvimos ocasión de hacer una visita pero calculamos que harían cocciones de no más de unos 2000 litros. Mientras observábamos desde el bar el ajetreo de la jornada laboral nos tomamos varias de sus cervezas, entre ellas Taras Boulba, Zinne Bir o Brusselier. El bar por su parte no es demasiado grande ni cuenta con una estética muy cuidada, es funcional con unas pocas mesas y una barra no muy grande, pero fue una buena toma de contacto para comenzar el día.

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Después del desayuno cogimos el tranvía y nos dirigimos hacia el barrio de Anderlecht, allí nos esperaba una de las visitas más esperadas, Cantillon. Sin duda un lugar que merece la pena visitar, la mayoría no habíamos estado nunca así que aprovechamos para hacer una visita por las antiguas instalaciones que datan el año 1900 antes de sentarnos a degustar todo lo habido y por haber. El recorrido por la fábrica te transporta a otra época y parece casi increíble que ahí se pueda elaborar cerveza. Apoyados por una guía de papel con las explicaciones de cada una de las salas dimos un recorrido no demasiado largo que terminamos con la degustación de la Geuze y la Kriek. No había demasiada gente así que nos acomodamos en el bar, por allí comenzaron a desfilar auténticas maravillas, Zwanze 2013, Zwanze 2015, Fou Foune, Lambic D’Aunis… Pero el final de fiesta aun guardaba alguna sorpresa, apareció por allí Jean Van Roy, actual propietario, conversamos un rato con él y nos invitó a probar La Vie Est Belge una Lambic envejecida en barricas de Vin Jaune y también una cerveza experimental elaborada con flores y que todavía no tenía nombre.

Pasadas las dos de la tarde decidimos movernos, tocaba comer algo y además lejos de ahí no estaba Moeder Lambic, el día estaba soleado y su terraza prometía mucho. Tras un pit stop para un bocadillo llegamos a Moeder Lambic, efectivamente había sitio en su terraza así que nos ubicamos y las cervezas pronto comenzaron a desfilar por la mesa. He de reconocer que sobre el papel me esperaba algo más de este local, la selección es muy buena, bastante variada pero faltan precisamente Lambics y alguna que otra frikada que se echa de menos. No obstante por allí pasaron cervezas como Abbaye Saint Bon Chien de BFM, Kriek en cask de Cantillon, Routes des Epices de Dieu du Ciel, Pura Pale de Ales Agullons… Antes de irnos echamos un vistazo por dentro al local, y hay que reconocer que es una maravilla, amplio, con una barra bastante grande, unos 30 grifos y varias mesas, un local que bien merece la pena visitar si estás en Bruselas.

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

A media tarde levantamos el campamento y aprovechamos para dar un paseo por las calles del centro, visitamos alguna tienda pero no compramos nada, no había nada especial y lo que había además a unos precios terroríficos. Así que hicimos una parada rápida en el hotel y emprendimos ruta dirección al Brussel Beer Project. El brewpub está muy bien montado, una pequeña barra a la entrada con 9 grifos y varias referencias en botella, al fondo se encuentra una zona más amplia, con mesas y la zona de elaboración que puedes visitar mientras te tomas unas cervezas, hay muy buen ambiente y es un sitio muy agradable. Pedimos todas las cervezas que tenían de barril, Delta IPA, Grosse Bertha, Dark Sister, Proto Jaume, Proto Paars, Proto Groen, Cheeky Camille, Bourning Soul y Chove Chuva, y aunque todas estaban bien no había ninguna que destacara especialmente.

Para cenar habíamos previsto ir a Nuetnigenough, restaurante especializado en cerveza, pero no admitían reservas y no había mesa para poder cenar, una pena, pero nos recomendaron otro restaurante por la zona (de cuyo nombre no me acuerdo) y la verdad es que cenamos muy bien. Pasada la cena solo sobrevivimos la mitad del grupo, y no podíamos irnos sin visitar Poechenellekelder, una cervecería muy acogedora con una decoración bastante sobrecargada llena de marionetas pero con un ambiente tranquilo y agradable. Allí me tomé la enésima Cantillon del día, una Lou Pepe Geuze que fue perfecta para cerrar la jornada.

Con esto rematamos la primera jornada del viaje, al día siguiente nos esperaba ruta por el norte del país, pero eso será en otro post.

Toppling Goliath Golden Nugget IPA

En el año 2009 Clark y Barb Lewey fundaron en Iowa la cervecera Toppling Goliath Brewing Company. Los comienzos fueron bastante duros, como casi todos comenzaron elaborando cerveza en casa, cuando deciden dar el salto abren una fábrica muy pequeña que les obligaba a elaborar cerveza tres veces al día. La demanda comenzó a crecer y pronto tuvieron que ampliar su equipo. En la actualidad cuentan con una maquinaria que les permite elaborar lotes de unos 3500 litros.

Hace unas semanas llegaron por primera vez a España algunas de sus cervezas, una de ellas Golden Nugget una IPA monovarietal de lúpulo Nugget con un 6% ABV y 56 IBU de amargor.

TopplingGoliathNugget

En la copa se presenta con un color anaranjado intenso, una leve turbidez y una buena corona de espuma blanca, cremosa y de buena retención. En la nariz sorprende con un intenso y agradable aroma cítrico y herbal, destacan también flores y notas afrutadas con algo de presencia de pan de fondo. En la boca tiene un amargor moderado, destacan notas herbales, resina, pino, algo de pomelo y cítricos con un final seco y duradero, tiene un cuerpo medio y una carbonatación media.

En mi opinión no es una IPA espectacular ni mucho menos, quizás otro tipo de lúpulo la hiciera más atractiva, pero es precisamente esto lo que también la hace especial ya que conseguir estos matices me parece muy complicado, personalmente creo que es una cerveza que merece la pena probar.

IPA cítrica y herbal, muy agradable y aromática.

Valoracion_7_5