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Viaje a Bélgica (I). Bruselas

El pasado mes de mayo varios sospechosos habituales de la movida cervecera madrileña nos fuimos de viaje a Bélgica con la idea de visitar algunos de los bares y cervecerías más representativas y rematar acudiendo al Innovation Beer Festival de Lovaina.

El viaje arrancó un viernes por la mañana, después de un vuelo con retraso y previa parada en el hotel nos dirigimos rápidamente al barrio de Molenbeek a visitar la Brasserie de La Senne. Una de las cerveceras Craft más reconocidas de Bélgica, lo primero que nos llamó la atención fue el tamaño de la fábrica, no tuvimos ocasión de hacer una visita pero calculamos que harían cocciones de no más de unos 2000 litros. Mientras observábamos desde el bar el ajetreo de la jornada laboral nos tomamos varias de sus cervezas, entre ellas Taras Boulba, Zinne Bir o Brusselier. El bar por su parte no es demasiado grande ni cuenta con una estética muy cuidada, es funcional con unas pocas mesas y una barra no muy grande, pero fue una buena toma de contacto para comenzar el día.

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Después del desayuno cogimos el tranvía y nos dirigimos hacia el barrio de Anderlecht, allí nos esperaba una de las visitas más esperadas, Cantillon. Sin duda un lugar que merece la pena visitar, la mayoría no habíamos estado nunca así que aprovechamos para hacer una visita por las antiguas instalaciones que datan el año 1900 antes de sentarnos a degustar todo lo habido y por haber. El recorrido por la fábrica te transporta a otra época y parece casi increíble que ahí se pueda elaborar cerveza. Apoyados por una guía de papel con las explicaciones de cada una de las salas dimos un recorrido no demasiado largo que terminamos con la degustación de la Geuze y la Kriek. No había demasiada gente así que nos acomodamos en el bar, por allí comenzaron a desfilar auténticas maravillas, Zwanze 2013, Zwanze 2015, Fou Foune, Lambic D’Aunis… Pero el final de fiesta aun guardaba alguna sorpresa, apareció por allí Jean Van Roy, actual propietario, conversamos un rato con él y nos invitó a probar La Vie Est Belge una Lambic envejecida en barricas de Vin Jaune y también una cerveza experimental elaborada con flores y que todavía no tenía nombre.

Pasadas las dos de la tarde decidimos movernos, tocaba comer algo y además lejos de ahí no estaba Moeder Lambic, el día estaba soleado y su terraza prometía mucho. Tras un pit stop para un bocadillo llegamos a Moeder Lambic, efectivamente había sitio en su terraza así que nos ubicamos y las cervezas pronto comenzaron a desfilar por la mesa. He de reconocer que sobre el papel me esperaba algo más de este local, la selección es muy buena, bastante variada pero faltan precisamente Lambics y alguna que otra frikada que se echa de menos. No obstante por allí pasaron cervezas como Abbaye Saint Bon Chien de BFM, Kriek en cask de Cantillon, Routes des Epices de Dieu du Ciel, Pura Pale de Ales Agullons… Antes de irnos echamos un vistazo por dentro al local, y hay que reconocer que es una maravilla, amplio, con una barra bastante grande, unos 30 grifos y varias mesas, un local que bien merece la pena visitar si estás en Bruselas.

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

A media tarde levantamos el campamento y aprovechamos para dar un paseo por las calles del centro, visitamos alguna tienda pero no compramos nada, no había nada especial y lo que había además a unos precios terroríficos. Así que hicimos una parada rápida en el hotel y emprendimos ruta dirección al Brussel Beer Project. El brewpub está muy bien montado, una pequeña barra a la entrada con 9 grifos y varias referencias en botella, al fondo se encuentra una zona más amplia, con mesas y la zona de elaboración que puedes visitar mientras te tomas unas cervezas, hay muy buen ambiente y es un sitio muy agradable. Pedimos todas las cervezas que tenían de barril, Delta IPA, Grosse Bertha, Dark Sister, Proto Jaume, Proto Paars, Proto Groen, Cheeky Camille, Bourning Soul y Chove Chuva, y aunque todas estaban bien no había ninguna que destacara especialmente.

Para cenar habíamos previsto ir a Nuetnigenough, restaurante especializado en cerveza, pero no admitían reservas y no había mesa para poder cenar, una pena, pero nos recomendaron otro restaurante por la zona (de cuyo nombre no me acuerdo) y la verdad es que cenamos muy bien. Pasada la cena solo sobrevivimos la mitad del grupo, y no podíamos irnos sin visitar Poechenellekelder, una cervecería muy acogedora con una decoración bastante sobrecargada llena de marionetas pero con un ambiente tranquilo y agradable. Allí me tomé la enésima Cantillon del día, una Lou Pepe Geuze que fue perfecta para cerrar la jornada.

Con esto rematamos la primera jornada del viaje, al día siguiente nos esperaba ruta por el norte del país, pero eso será en otro post.

Cerveceros Viajeros. Cantillon (IV)

Hoy os traigo la última entrega de la sección Cerveceros Viajeros que este mes dedicamos a la cervecera belga Cantillon. Para esta ocasión he reservado dos Gueuze y dos Fruit Lambic, así pues las cuatro de hoy son Gueuze, St. Gilloise, Saint Lamvinus y Vigneronne.

CantillonIV_01Comenzamos por la Cantillon Gueuze es como indica su nombre una Gueuze con un 5% ABV, este tipo de cerveza representa más de la mitad de la producción de Cantillon, se elaboran mezclando lambics jóvenes (1 año), que aportan azúcares con lambics viejas (más de 3 años) que aportan sabor y aroma. En la copa aparece con un color anaranjado, turbia con una buena corona de espuma blanca, cremosa de retención media. En la nariz desprende un aroma ácido, avinagrado, con matices de levadura, manzana verde y algo de trigo. En la boca es ácida, seca, se notan los matices avinagrados, notas de manzana y levadura, de cuerpo medio, carbonatación media y final seco y duradero.

CantillonIV_02La St Gilloise es una Gueuze con un 5% ABV elaborada para celebrar el ascenso a la Division II del equipo de futbol local Union St. Gilles, esta cerveza es una mezcla de varias lambics y que además lleva un Dry Hopping de Hallertau. En la copa presenta un color dorado pálido, turbia, con burbuja fina y una buena corona de espuma blanca, jabonosa y duradera. En la nariz desprende un agradable aroma afrutado, con matices de albaricoque y manzana, matices de levadura, caramelo y madera. En la boca es de acidez media, seca, destacan matices de manzana, notas herbales, levadura y madera, tiene una carbonatación media y un final seco y duradero.CantillonIV_03

Cambiando de estilo tenemos la Saint Lamvinus, una Fruit Lambic con un 5% ABV, esta cerveza nace de la colaboración con unos viticultores de la zona de Libourne en Francia. Para elaborar esta cerveza se utilizan uvas de las variedades merlot y cabernet-franc, la mezcla se hace justo en el momento del embotellado. En la copa presenta un color rojizo oscuro, turbia, con burbuja fina y espuma blanca jabonosa que se desvanece muy rápidamente. En la nariz destacan las notas ácidas, se aprecian también matices de levadura, algo de madera, vinagre y recuerdos de vino. En la boca es ácida, seca, destacan notas avinagradas, uva, levadura y manzana, de cuerpo medio, carbonatación media y final seco y duradero.CantillonIV_04

Por último tenemos la Vigneronne, una Fruit Lambic con un 5% ABV, para su elaboración se utilizan uvas blancas procedentes de Italia. En la copa presenta un color dorado pálido con ligera turbidez y espuma blanca jabonosa que se desvanece muy rápidamente. En la nariz se aprecia aroma a levadura, algo de madera, notas de vinagre, manzana y uva. En la boca es ácida y seca, destacan las notas avinagradas, matices de levadura, uva y manzana verde, de cuerpo ligero/medio, carbonatación baja/media y final seco y duradero.

En mi opinión de las últimas tres entregas esta es la que menos me convenció, las Fruit Lambic están bien pero no a la altura de Kriek o Rose de Gambrinus, de las Gueuze me quedo sin duda con St Gilloise, realmente buena, creo que de las que más me ha gustado de Cantillon.

Cerveceros Viajeros. Cantillon (III)

Hoy de nuevo os traigo una nueva entrega de la sección Cerveceros Viajeros, que como sabéis este mes está dedicada a la cervecera belga Cantillon. En esta tercera entrega os quiero hablar de dos de sus Pure Lambic, Grand Cru Bruocsella e Iris.

CantillonIII_01Voy a comenzar por Grand Cru Bruocsella, se trata de una Pure Lambic con un 5% ABV, es una cerveza 100% Lambic fermentada únicamente con levaduras silvestres, además está madurada durante 3 años en barricas de roble. En la copa aparece con un color dorado, algo turbia con burbuja fina y una escasa capa de espuma jabonosa y de corta retención. En la nariz desprende un aroma a madera, levadura, heno, establo, matices de manzana verde y suaves notas ácidas. En la boca es seca, sin apenas carbonatación, ácida, destacan los matices de madera y manzana, notas de levadura, notas avinagradas y heno, con un final seco y persistente.

CantillonIII_02La Iris por su parte es una Pure Lambic con un 6% ABV, la particularidad de esta cerveza es que está elaborada 100% con malta Pale, sin nada de trigo como sucede con las otras cervezas de la marca, y además con un 50% de lúpulo viejo y un 50% de lúpulo fresco. Está madurada en barrica durante 2 años, y tras ese tiempo se le aplica la técnica del Cold Hopping. En la copa presenta un color cobrizo claro, turbia, con fina burbuja y espuma blanca, cremosa y duradera. En la nariz se pueden apreciar matices de madera, levadura, pan, manzana verde, notas avinagradas, matices terrosos y leves notas cítricas. En la boca es seca, ácida, destacan matices de levadura, manzana verde, notas herbales, terrosas y avinagradas, tiene un cuerpo medio, carbonatación media y final seco y duradero.

En mi opinión son dos cervezas bastante diferentes, de las dos bajo mi gusto personal me quedo con Iris, la presencia del lúpulo fresco se deja notar y le da un carácter muy particular, la Grand Cru Bruocsella por su parte es una cerveza bastante bien compensada algo que me sorprendió muy gratamente.

Cerveceros Viajeros. Cantillon (II)

Hoy comenzamos con una de las series de Cerveceros Viajeros que más expectación ha levantado entre los lectores, se trata de las cervezas de la belga Cantillon. En esta entrega os voy a hablar de sus Fruit Lambic, dos cervezas elaboradas con frutas, por un lado su Kriek y por otro la Rosé de Gambrinus.

CantillonII_01Voy a comenzar por hablar de Rosé de Gambrinus, una Framboise Lambic elaborada a partir de una lambic de dos años a la que se le añaden frambuesas en una relación de 200 gramos por litro, con un contenido alcohólico del 5% ABV. Esta cerveza ya la producía Cantillon en el año 1909, aunque tras la I Guerra Mundial dejó de producirse, y tras volver a reaparecer en su catálogo de nuevo en 1930 vuelve a retirarse, no fue hasta 1973 cuando se quedó de forma definitiva. En la copa es una cerveza de color rojizo, ligeramente turbia, con una buena corona de espuma de color rosáceo de retención media. En la nariz aparecen matices de frambuesa, que se mezclan con notas de madera y ligeras notas ácidas. En la boca es una cerveza seca, destacan de nuevo las frambuesas, que CantillonII_02dan paso a un sabor ácido, con matices de madera y levadura y un final seco y muy persistente.

Por su parte la Kriek es una Kriek Lambic elaborada a partir de una lambic de un año y medio de edad aproximadamente, a la que se le añaden una variedad de cerezas (krieken) típicas de la zona de Bruselas, en este caso la relación es de 220 gramos por litro, y cuenta con un contenido alcohólico del 5% ABV. En la copa aparece con un color rojizo intenso algo más oscuro que la anterior, con una buena corona de espuma rosácea, jabonosa de retención media. En la nariz destacan mucho los matices de cereza, notas ácidas, levadura y recuerdos de madera. En la boca tiene una entrada seca, de acidez media, se aprecian matices de cereza, heno, notas terrosas y algo de madera, dando paso a un final seco y duradero.

En mi opinión son cervezas de gustos muy parecidos, a mí me gusta especialmente la Rosé de Gambrinus por el gusto de las frambuesas, ambas tuve la posibilidad de probarlas en barril y creo que las dos son sublimes, con una acidez bien integrada y con los matices de las frutas muy presentes.

Cerveceros Viajeros. Cantillon (I)

Este mes en la sección Cerveceros Viajeros viajamos a uno de los países cerveceros por excelencia en el mundo, Bélgica, concretamente a la ciudad de Bruselas para conocer las cervezas de la mítica cervecería Cantillon.

Historia

CantillonLogoLa fábrica de Cantillon fue fundada en el año 1900 por Paul Cantillon, en aquella época había más de un centenar de cerveceras situadas alrededor de Bruselas que se dedicaban a la fabricación de cervezas Lambic de fermentación espontanea. La fábrica sobrevivió a dos guerras mundiales, siendo la primera especialmente dura, tras la II Guerra Mundial los hijos de Paul, Marcel y Robert tomaron el mando de la fábrica. Esta fue la época de mayor esplendor para la cervecera, alcanzando su mayor producción en 1958.

Jean Van Roy actual propietario

Jean Van Roy actual propietario

Sin embargo tan solo 10 años después la situación era bien distinta, por aquel entonces se habían hecho cargo de la fábrica Claude Cantillon, hija de Marcel Cantillon, y su marido Jean-Pierre Van Roy. La popularidad de estas cervezas comenzó a decaer, por un lado los gustos de la gente se vieron influenciados por las elaboraciones industriales que comenzaron a verse en el mercado belga, y por otro lado los costes de producción eran muy elevados lo que les impedía competir con las fábricas más modernas. Esto hizo que muchas fábricas tuvieran que cerrar sus puertas, otras sin embargo comenzaron a hacer cervezas más dulces con jarabes artificiales.

Claude y Jean-Pierre se negaron a cambiar su filosofía de fabricación y siguieron apostando por el método tradicional de elaboración. En el año 1978 abrieron al público el Brussels Museum Van de Gueuze, donde enseñan a los visitantes esta forma de elaboración. Desde el año 2011 el propietario de la fábrica es Jean Van Roy lo que supone la cuarta generación de la familia. Hoy en día de las más de 100 fábricas de cerveza situadas alrededor de Bruselas solo sobrevive Cantillon.

Las Cervezas

A lo largo de las siguientes semanas vamos a analizar algunas de las cervezas de Cantillon, distribuidas en tres entregas más de la siguiente manera, Rosé de Gambrinus y Kriek en una primera entrega, Iris y Grand Cru Bruocsella en la segunda, y finalmente Gueuze, St. Gilloise, Saint Lamvinus y Vigneronne en la última.

PD. Las fotos tienen sus respectivos derechos de autor

De la Senne Brussels Calling

Desde la capital de Bélgica nos llegan las cervezas de la Brasserie de la Senne, una cervecera que fue fundada en el año 2002 por Yvan De Baets y Bernard Leboucq. Inicialmente montaron su pequeña fábrica en el municipio de Sint-Pieters-Leeuw. El éxito no tardó en llegar y en apenas dos años tuvieron que buscar un local más grande, el destino elegido fue Bruselas y desde entonces la cervecera recibe el nombre en honor al rio que recorre la región.

BrusselsCalling_01

La instalación en Bruselas fue más costosa de lo que pretendían, hasta cinco años tardaron en poder abrir su fábrica y producir la primera cerveza en la ciudad. Durante este tiempo alquilaron otras instalaciones donde fabricaban sus cervezas. La cerveza que hoy nos ocupa es la Brussels Calling, una Belgian Ale con un 6% ABV, esta cerveza solo se elabora una vez al año cambiando los lúpulos, en esta ocasión lleva Herkules y Hallertau Hersbrucke.

BrusselsCalling_02

En la copa aparece con un color dorado, turbia, con una buena corona de espuma blanca, jabonosa y de buena retención. En la nariz desprende un aroma bastante cítrico, con matices florales, notas de albaricoque y levadura. En la boca es seca, de amargor moderado, se aprecian matices de levadura, notas de hierba y pino, ligera acidez, cuerpo medio, carbonatación media/alta y final seco y duradero.

En mi opinión creo que es una cerveza sensacional, el lúpulo está muy presente siendo protagonista pero se sigue notando esa esencia de la levadura belga que le da un carácter muy especial, creo además que tiene un precio muy asequible para ser una cerveza de temporada, 2,75 €, asique creo que no hay excusas para darle una oportunidad.

Belgian Ale cítrica y floral, con matices herbales, notas de albaricoque y levadura belga.

Valoracion_8_5