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Viaje a Bélgica (II)

Después de una jornada intensa por Bruselas, el día siguiente lo dedicamos a visitar algunas fábricas belgas. Comenzamos el día en el pueblo de Beersel, allí se encuentra 3 Fonteinen, una de las mejores cerveceras de Bélgica y del mundo. Las instalaciones son pequeñas, nada más llegar entramos en la tienda, allí estaba Armand dueño y responsable de la marca, estuvimos un buen rato hablando con él y muy amablemente nos enseñó su pequeña fábrica y nos explicó el proceso de fabricación.

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En 3 Fonteinen degustamos entre otras Zenne y Frontera

En la tienda solo tenían disponible la Doesjel y un paté elaborado con Kriek que no dudamos en llevarnos, pero nos recomendó visitar el restaurante que tienen a escasos metros. Allí nos bebimos una Zenne y Frontera, una Hommage y una Geuze del año 1997. Todas ellas estaban espectaculares, pero a mi especialmente me cautivó la Geuze, el envejecimiento le había sentado de maravilla y se había redondeado mucho.

Con una sonrisa de oreja a oreja dejamos 3 Fonteinen, no muy lejos de allí, a poco más de un kilómetro, se encuentra la fábrica de Oud Beersel, en la tienda tenían disponibles todas sus referencias, hicimos algunas compras y preguntamos la posibilidad de hacer una visita, tenían pactada una visita para un grupo media hora más tarde, pero muy amablemente nos dieron un pequeño tour para enseñarnos y explicarnos su método de elaboración. La fábrica es un auténtico museo de la cerveza lámbica, conservan métodos de elaboración tradicionales aunque cada vez con menos uso y tienen unas salas de maduración con barricas que son dignas de admiración.

Después de pasar la mañana en Beersel nos dirigimos hacia el noroeste hasta Vleteren, allí nos pasamos a ver la abadía de Westvleteren, donde elaboran la más preciada de las cervezas trapenses, y como no a degustar unas cervezas en In de Vrede el café situado justo en frete a la abadía. Un local moderno bastante grande con una terraza muy agradable. Probamos las tres variedades, Blond, 8 y XII, en botella, no existen barriles de estas cervezas, y compramos unas cuantas cajas y unos patés elaborados con Westvleteren XII.

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Terminamos el día en De Dolle con Stille Nacht

Muy cerca de allí se encontraba nuestra siguiente parada, la fábrica de Struise, situada en una antigua escuela, el sitio parece abandonado y descuidado, de hecho si no sabes que es allí es hasta difícil de encontrar. La terraza parece una escombrera, llena de palés, materiales de obra, barriles vacíos… Dentro no mejora mucho la cosa, tienen una sala donde tienen varias mesas y más de una veintena de grifos. Al lado está una pequeña sala de elaboración, bastante rudimentaria para lo que cabe esperar de una cervecera de este nivel. A pesar de las apariencias la visita merece la pena aunque solo sea por disfrutar de todo lo que tienen en barril.

Todavía nos quedaba una última parada, la fábrica de De Dolle, a unos 20 kilómetros de Struise. En esta ocasión nos encontramos con una fábrica bastante tradicional, situada en un edificio antiguo sus equipos parecen bastante rudimentarios, además de la fábrica tienen una pequeña taberna donde tienen pinchadas varias de sus cervezas, además de una pequeña tienda donde comprar cervezas y merchandising. Probamos varias de sus cervezas, Orabier, Arabier, Dulle Teve… mientras charlábamos con los propietarios. A medida que corría la cerveza la cosa se fue animando, para algunos en exceso, por allí salieron a relucir una Stille Nacht del año 2010 y una Orabier del año 2013.

Con esta visita y con una cena a base de carne pusimos fin a la segunda jornada en Bélgica, al día siguiente nos esperaba el festival en Lovaina.

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Viaje a Bélgica (I). Bruselas

El pasado mes de mayo varios sospechosos habituales de la movida cervecera madrileña nos fuimos de viaje a Bélgica con la idea de visitar algunos de los bares y cervecerías más representativas y rematar acudiendo al Innovation Beer Festival de Lovaina.

El viaje arrancó un viernes por la mañana, después de un vuelo con retraso y previa parada en el hotel nos dirigimos rápidamente al barrio de Molenbeek a visitar la Brasserie de La Senne. Una de las cerveceras Craft más reconocidas de Bélgica, lo primero que nos llamó la atención fue el tamaño de la fábrica, no tuvimos ocasión de hacer una visita pero calculamos que harían cocciones de no más de unos 2000 litros. Mientras observábamos desde el bar el ajetreo de la jornada laboral nos tomamos varias de sus cervezas, entre ellas Taras Boulba, Zinne Bir o Brusselier. El bar por su parte no es demasiado grande ni cuenta con una estética muy cuidada, es funcional con unas pocas mesas y una barra no muy grande, pero fue una buena toma de contacto para comenzar el día.

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Una de las muchas Cantillon que nos bebimos

Después del desayuno cogimos el tranvía y nos dirigimos hacia el barrio de Anderlecht, allí nos esperaba una de las visitas más esperadas, Cantillon. Sin duda un lugar que merece la pena visitar, la mayoría no habíamos estado nunca así que aprovechamos para hacer una visita por las antiguas instalaciones que datan el año 1900 antes de sentarnos a degustar todo lo habido y por haber. El recorrido por la fábrica te transporta a otra época y parece casi increíble que ahí se pueda elaborar cerveza. Apoyados por una guía de papel con las explicaciones de cada una de las salas dimos un recorrido no demasiado largo que terminamos con la degustación de la Geuze y la Kriek. No había demasiada gente así que nos acomodamos en el bar, por allí comenzaron a desfilar auténticas maravillas, Zwanze 2013, Zwanze 2015, Fou Foune, Lambic D’Aunis… Pero el final de fiesta aun guardaba alguna sorpresa, apareció por allí Jean Van Roy, actual propietario, conversamos un rato con él y nos invitó a probar La Vie Est Belge una Lambic envejecida en barricas de Vin Jaune y también una cerveza experimental elaborada con flores y que todavía no tenía nombre.

Pasadas las dos de la tarde decidimos movernos, tocaba comer algo y además lejos de ahí no estaba Moeder Lambic, el día estaba soleado y su terraza prometía mucho. Tras un pit stop para un bocadillo llegamos a Moeder Lambic, efectivamente había sitio en su terraza así que nos ubicamos y las cervezas pronto comenzaron a desfilar por la mesa. He de reconocer que sobre el papel me esperaba algo más de este local, la selección es muy buena, bastante variada pero faltan precisamente Lambics y alguna que otra frikada que se echa de menos. No obstante por allí pasaron cervezas como Abbaye Saint Bon Chien de BFM, Kriek en cask de Cantillon, Routes des Epices de Dieu du Ciel, Pura Pale de Ales Agullons… Antes de irnos echamos un vistazo por dentro al local, y hay que reconocer que es una maravilla, amplio, con una barra bastante grande, unos 30 grifos y varias mesas, un local que bien merece la pena visitar si estás en Bruselas.

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

Moeder Lambic, un clásico de Bruselas

A media tarde levantamos el campamento y aprovechamos para dar un paseo por las calles del centro, visitamos alguna tienda pero no compramos nada, no había nada especial y lo que había además a unos precios terroríficos. Así que hicimos una parada rápida en el hotel y emprendimos ruta dirección al Brussel Beer Project. El brewpub está muy bien montado, una pequeña barra a la entrada con 9 grifos y varias referencias en botella, al fondo se encuentra una zona más amplia, con mesas y la zona de elaboración que puedes visitar mientras te tomas unas cervezas, hay muy buen ambiente y es un sitio muy agradable. Pedimos todas las cervezas que tenían de barril, Delta IPA, Grosse Bertha, Dark Sister, Proto Jaume, Proto Paars, Proto Groen, Cheeky Camille, Bourning Soul y Chove Chuva, y aunque todas estaban bien no había ninguna que destacara especialmente.

Para cenar habíamos previsto ir a Nuetnigenough, restaurante especializado en cerveza, pero no admitían reservas y no había mesa para poder cenar, una pena, pero nos recomendaron otro restaurante por la zona (de cuyo nombre no me acuerdo) y la verdad es que cenamos muy bien. Pasada la cena solo sobrevivimos la mitad del grupo, y no podíamos irnos sin visitar Poechenellekelder, una cervecería muy acogedora con una decoración bastante sobrecargada llena de marionetas pero con un ambiente tranquilo y agradable. Allí me tomé la enésima Cantillon del día, una Lou Pepe Geuze que fue perfecta para cerrar la jornada.

Con esto rematamos la primera jornada del viaje, al día siguiente nos esperaba ruta por el norte del país, pero eso será en otro post.

Viaje a Suecia (II). Estocolmo

La segunda jornada en Suecia estuvo dedicada casi íntegramente al Stockholm Beer and Whisky Festival del que ya os hablé en esta entrada. No obstante aunque el viaje fue más bien una visita fugaz no queríamos dejar pasar la oportunidad de visitar algunos de los locales cerveceros más reconocidos de la ciudad. Decidimos salir un poco antes del cierre de puertas del festival y apurar las últimas cervezas en la ciudad.

Akkurat uno de los templos cerveceros mundiales

Akkurat uno de los templos cerveceros mundiales

La primera parada fue en el Omnipollos Hatt un local propiedad de la cervecera Omnipollo situado en la zona del Sofo. Es un local pequeño, bastante pequeño diría yo, tiene una barra no muy grande y algunas mesas altas, en cuanto a la oferta cervecera cuenta con 10 grifos con cervezas propias y algún que otro barril de importación. Además de las cervezas tiene una buena oferta en pizzas, tienen un horno de leña propio y elaboran pizzas caseras, a un precio bastante bueno por cierto. Probamos la Zodiak una IPA con un 6,2% muy cítrica y resinosa, amarga y seca muy interesante, también la Leon una Pale Ale de estilo belga seca, afrutada con matices de levadura y también la Nebuchadnezzar una Imperial IPA con 8,5% ABV cítrica, amarga, resinosa y con un buen fondo de caramelo. Para acompañar las cervezas nos pedimos un par de pizzas que por cierto estaban muy buenas, sin duda una visita muy recomendable. Mientras apurábamos las últimas cervezas coincidimos allí con cerveceros de Brew By Numbers, Brewdog, Lervig y Põhjala con los que charlamos un rato.

Bodega de Akkurat

Bodega de Akkurat

Cuando terminamos las cervezas decidimos ir a tomarnos las últimas en el que está considerado uno de los templos cerveceros mundiales, Akkurat, situado muy cerca de Omnipollos Hatt, apenas 5 minutos andando. Akkurat es un local bastante grande, desde fuera no llama especialmente la atención, pero una vez que cruzas la puerta ya te haces perfectamente una idea de lo que te puedes encontrar. El local tiene varias estancias, con mesas para poder acomodarte más tranquilamente o comer algo y una barra bastante grande.

Collaboration Ale Not Litigation

Collaboration Ale Not Litigation

Hay disponibles 40 grifos y entre ellos puedes encontrar casi de todo y para todos los gustos, pero destacan especialmente las Cantillon, aquel día tenían pinchada la Bruocsella, así que sin pensarlo ni un minuto yo me pedí una pinta de esta maravilla. Mientras degustaba la cerveza conversamos un poco con el camarero y le pedimos la carta de las cervezas de bodega, aquí es donde encuentras las auténticas maravillas de Akkurat, eso sí prepara la cartera.

Como queríamos rematar la estancia en Suecia a lo grande nos decantamos por la Uncle Jacob’s de Avery, pero el camarero nos dijo que ya no estaba disponible, así que nos decantamos por la Collaboration Not Litigation de Avery y Russian River, la que está considerada la primera colaboración de la historia. Una Belgian Strong Ale con un 8,9% ABV con matices de caramelo, miel y chocolate muy buena.

Con esto pusimos fin a dos días muy intensos en Suecia, un país que merece mucho la pena visitar tanto a nivel turístico como a nivel cervecero, y por supuesto Akkurat es un templo donde alguna vez hay que ir.

Viaje a Suecia (I). Eskilstuna

Hace un par de semanas tuve la ocasión de viajar a Suecia acompañando a La Quince Brewery en su primera aventura europea. Como ya muchos sabéis recientemente han sacado al mercado Columbus Goes North una Saison elaborada en colaboración con la cervecera sueca Eskilstuna Ölkultur.

Columbus Goes North y Vasa Goes South

Columbus Goes North y Vasa Goes South

Nuestro vuelo llegó a Estocolmo el martes por la noche pasadas las 23:30, cuando conseguimos dejar las maletas e irnos a tomar unas cervezas nos encontramos con que era algo prácticamente imposible, ni Omnipollo Hatt ni Akkurat nos servían ya cerveza más allá de las 0:30, así que nos tuvimos que conformar con un pub que abría hasta las 3:00 pero que al menos sí tenía cerveza.

A la mañana siguiente el plan era viajar hasta la ciudad de Eskilstuna, situada al oeste de Estocolmo a unos 100 kilómetros. Allí nos recibió Anders el fundador y uno de los propietarios de Eskilstuna Ölkultur. Nos llevó directamente a su brewpub, situado en el centro de la ciudad e una pequeña isla que forma el rio a su paso por la localidad. El edificio que alberga la fábrica tiene aspecto antiguo, por lo que nos contaron en esa ciudad se conservan bastantes edificios que albergaban talleres dedicados a la fabricación de armas. Anders nos presentó al resto de personal de Eskilstuna, entre ellos a Jens un joven de Malmö que es el encargado de las elaboraciones actualmente en la cervecera.

Brewpub de Eskilstuna Ölkultur

Brewpub de Eskilstuna Ölkultur

Aquel día en Eskilstuna se elaboraba la Hørny Pilsner de La Quince, cerveza que irá directamente al mercado sueco. Mientras terminaba la maceración nos enseñaron la fábrica. La entrada daba directamente al brewpub, un espacio amplio, con una barra bastante grande con unos 20 grifos y dos fermentadores detrás. En el local hay bastantes mesas disponibles y a la izquierda de la barra está el equipo de fabricación preparado para elaborar lotes de 1000 litros. En la planta de abajo se encuentran el resto de fermentadores, varios tanques horizontales para el madurado y el sistema de embotellado y etiquetado. También una sala independiente justo debajo de la barra donde están los barriles. Encima del brewpub hay una tercera planta que es donde guardan y molturan la malta.

Equipo de cocción de Eskilstuna Ölkultur

Equipo de cocción de Eskilstuna Ölkultur

Después de las presentaciones llegaba el momento de empezar a probar cervezas, fue aquí donde probamos por primera vez la Vasa Goes South, la hermana de Columbus Goes North con la diferencia de que la primera está elaborada con moosegrass (ulmaria) y la segunda con tomillo cítrico, con la misma base pero matices bastante diferentes. Lo realmente interesante empezó a partir de las 18:00, desde esa hora se pinchaban varios barriles de La Quince, además de varias cervezas de Eskilstuna. Desde esa hora fueron varias las cervezas que pasaron por nuestra mesa Horny Pilsner, Llipa, Vanilla Black Velvet o Sweet Dreams y por supuesto varias de Eskilstuna Ölkultur.

Citra Single Hop una APA elaborada con Citra muy bebible y ligera, Jernberghska Moderna Lager una auténtica maravilla, una lager muy lupulada, cítrica y muy aromática. Barley DIPA Blend un Black & Tan entre una doble ipa y una barley wine, muy curiosa, bastante amarga con una buena base maltosa, también su Doppelbock, una cerveza muy conseguida, con fuerte carácter acaramelado y maltoso, y para terminar Oak Aged Belgian Black IPA una Black IPA fermentada con levadura belga y envejecida durante un año, una cerveza con matices de levadura, amarga y seca, con notas de café y torrefactos, muy curiosa.

Con esto pusimos fin al primer día en Suecia, al día siguiente nos esperaba una intensa jornada en el Beer and Whisky Festival.

Viaje a Francia (III). Tours

Los días sucesivos transcurrieron más o menos igual, visitas a muchos de los castillos y pueblos del Valle del Loira con alguna que otra sorpresa en forma de cerveza. Como ya comenté en la segunda entrega, en todo momento existía alguna alternativa de cerveza artesana con la que compartir el almuerzo, ya fueran cervezas locales o clásicas cervezas belgas. Es muy curioso ver además que en muchos de los castillos de la zona en la tienda de suvenires había cerveza artesana, aunque no me animé a probar ninguna de ellas.

V&B Vins Et Bieres

V&B Vins Et Bieres

La base la teníamos en la ciudad de Tours, donde teníamos apuntados un par de locales más a visitar. El primero era una tienda especializada, llamada V&B Vins Et Bieres, una cadena que tienen varios locales repartidos por Francia, están especializados en cervezas alemanas, belgas y algunas francesas. El local situado a las afueras de la ciudad es como un supermercado de cerveza, tiene unas 350 referencias donde no falta ninguno de los clásicos belgas y alemanes, casi todos factibles de conseguir en nuestro país. Me llamó especialmente la atención la gran cantidad de cervezas Lindemans que tenían, parece que por esta zona son auténticos fans.

Tienda de Le Gambrinus

Tienda de Le Gambrinus

Mi idea era comprar algunas cervezas francesas desconocidas para mí, la sorpresa llegó cuando a la hora de preguntarle a alguno de los dependientes ninguno tenía mucha idea y lo más sorprendente es que ninguna hablaba más de media palabra en inglés. Como anécdota comentar que a la hora de pagar nos tuvieron que escribir el precio por no saber decirlo en inglés, sorprendente cuanto menos. Sin ayuda de los dependientes y sin conexión a internet me dejé guiar un poco por la intuición y los estilos y me traje una buena remesa de cervezas francesas. También disponen de una barra con algunos grifos, pero en esta ocasión decidimos no tomarnos nada allí.

Para la última tarde dejamos pendiente una visita a la cervecería Le Gambrinus, situada muy cerca de la estación de tren es un amplio local que cuenta además con tienda propia, un par de estanterías llenas con cervezas francesas y grandes marcas europeas como De Molen, Mikkeller… entre otras. Además disponen de 10 grifos donde tienen una buena selección de cervezas europeas.

Moinette Blonde

Moinette Blonde

El local tiene una zona a la entrada con algunas mesas altas y un salón interior con más mesas, también tienen una pequeña terraza en la parte de atrás que muy amablemente nos indicó el camarero y donde acabamos sentándonos para degustar unas cervezas. La primera fue la Amarillo de Molen, llevaba días sin probar una IPA y necesitaba una ración de lúpulo, ni que decir tiene que me supo a gloria, amarga, resinosa, herbal y cítrica con una buena base de caramelo, lo más curioso fue la “tapa” que nos pusieron, un pequeño bol con malta, sorprendente.

La segunda ronda fue para la Rodenbach Rosso, una Flandres Red Ale muy fresca, con matices de frambuesas y cerezas, notas ácidas, algo de madera y levadura con un fondo dulce que con el calor que hacía se bebía sola. Finalmente para acabar me pedí una Moinette Blonde de Brasserie Dupont, una Belgian Strong Ale con un 8,5% ABV con notas de caramelo, azúcar, levadura, pan y notas cítricas bastante buena.

Con esto pusimos fin a nuestra estancia en el Valle del Loira, no fue un viaje pensado en la cerveza, pero vengo gratamente sorprendido con la importancia que le están dando al producto. Tengo en la despensa unas cuantas botellas que se vinieron conmigo, en futuros posts os iré hablando de ellas.

Viaje a Francia (II). Tours

Después de hacer una noche en Burdeos el viaje continuó hacia el norte al día siguiente, nuestro destino final y campamento base era la ciudad de Tours, desde allí nos moveríamos en coche para visitar los muchos castillos y pueblecillos de las orillas del rio Loira.

Cerveza local de Brasserie L'Aurore

Cerveza local de Brasserie L’Aurore

He de reconocer que no tenía demasiadas esperanzas de que fuera un viaje con protagonismo cervecero, sabía que la zona y el país es más reconocido por el vino, pero para mi sorpresa en todos los lugares a los que acudimos a comer o a tomar algo siempre existía una alternativa a las clásicas cervezas industriales, lo cual ya dice mucho. Esto comencé a descubrirlo muy pronto, este primer día, en un pueblo llamado Villandry donde paramos a ver el primer castillo de la ruta aprovechamos para comer, la población es muy pequeña aunque turística. Nos decidimos por un pequeño restaurante, donde para mi sorpresa disponían de 4 variedades diferentes de cervezas locales. Obviamente no lo dudé dos veces, la elección fue una Turone Blonde de la Brasserie de L’Aurore, una cerveza con un 6,5% ABV con matices de pan, caramelo, especias y miel, fácil de beber y bastante buena, especiada, con notas de pimienta y miel en la boca.

Una vez instalados en Tours decidimos ir a dar un paseo por el centro de la ciudad, por cierto además muy recomendable, calles y edificios te transportan unos cuantos años atrás. A la hora de acercarnos a tomar unas cervezas nos decantamos por la cervecería Les Berthom, una franquicia con varias sedes en Francia que aparecía como principal referente cervecero de la ciudad.

Cervecería Les Berthom en Tours

Cervecería Les Berthom en Tours

La visita es muy recomendable, aunque solo sea por ver la decoración, por dentro recrea perfectamente un pequeño pueblo, con calles y casas sin que falte el más mínimo detalle. Sobre las cervezas la oferta es única y exclusivamente belga, no faltan los clásicos y casi todas las referencias de Lindemans, cervecera a la que son muy aficionados en esa zona.

Durante el rato que pasamos en este local me tome una Vedett Extra Ordinay IPA, una IPA de estilo belga con un 6% ABV muy aromática con matices cítricos y herbales, notas de melocotón, pan y levadura, no era nada del otro mundo pero cumplía perfectamente.

Cervecería Les Berthom en Tours

Cervecería Les Berthom en Tours

La segunda ronda fue para un clásico, La Chouffe, ambas de barril, una Golden Ale con un 8% ABV con notas dulces, matices de caramelo, miel y melocotón, en la boca es dulce, acaramelada, con notas de pan, bizcocho, miel y melocotón, una opción que nunca falla.

A la hora de buscar un sitio para cenar tras pensarlo un poco nos decantamos por un restaurante en el que todos sus platos están elaborados a base de queso, y nuevamente como pasó en la comida a la hora de pedir la bebida nuevamente me quedé sorprendido cuando el propio camarero me ofreció cerveza artesana. En esta ocasión desconocía la marca, así que me dejé sorprender, la cerveza en cuestión resultó ser Loirette 7,5 una Belgian Ale elaborada por la cervecera Pigionelle con sede en una población cercana, la cerveza en sí es acaramelada, con matices de pan, bizcocho, notas florales y levadura, se bebe muy fácilmente, pero resultó ser la más floja del día.

Después de un día así he de decir que me cambió bastante la percepción del panorama cervecero francés, el cual creía por debajo del nuestro, pero a día de hoy es algo que ya no tengo tan claro. Las cervezas no eran las mejores del mundo ni mucho menos, pero si me gustó el apoyo que le dan a su producto local, algo de lo que deberíamos aprender. En la próxima entrega os hablaré de algunos locales más que visitamos por la zona, pero eso será la próxima semana.

Viaje a Francia (I). Burdeos

Hace unas semanas nos tomamos un descanso y nos escapamos unos días a Francia, el destino era la zona del valle del Loira. Aprovechando el viaje en coche decidimos hacer una parada en Burdeos, a penas teníamos una tarde pero fue suficiente para conocer el centro de la ciudad y tomar contacto con algunas cervezas francesas.

Tienda La Cave des Moines

Tienda La Cave des Moines

Después de una pequeña odisea con el coche por las calles de Burdeos (los semáforos llegan a ser desesperantes en esta ciudad), llegamos al hotel, aprovechamos para comer y nos dirigimos al centro, esta vez en tranvía. Nada más llegar nos encontramos con la primera referencia de cerveza, justo en la estación que nos bajamos se encontraba el bar The Frog & Rosbif, en aquel momento estaba cerrado pero lo ojeamos un poco por fuera y vimos que elaboraban su propia cerveza, así que era un buen candidato para pasarse más tarde.

En Burdeos tenía como referencia una tienda especializada llamada Bordeaux Beer Shop de la que había leído buenas críticas por internet, por la información que mostraban en su web no faltaban las grandes referencias europeas y algunas clásicas americanas, pero mi interés en este viaje era probar y comprar cervezas francesas y probar algunas referencias locales. Después de un tranquilo paseo por el centro de Burdeos, decidimos acercarnos a esta tienda, el centro de Burdeos no es demasiado grande así que nos acercamos andando. Cuando llegamos nos llevamos un chasco, justo ese día la tienda estaba cerrada.

Equipo de elaboración de The Frog & Rosbif

Equipo de elaboración de The Frog & Rosbif

Por suerte a escasos metros de allí descubrimos otra tienda de cervezas, La Cave des Moines, y esta si estaba abierta, entramos y vimos que tenía una buena cantidad de cervezas sobre todo europeas y en concreto belgas, vimos que también tenían cervezas de Naparbier, de las que nos comentó el responsable de la tienda que se vendían muy bien y que recientemente habían estado en Pamplona visitando la fábrica. Preguntamos por cervezas francesas, nos recomendaron algunas, varias de ellas ya las conocía y además se ven habitualmente por aquí, así que me cante por comprar unas pocas botellas de otras referencias desconocidas, y un par de botellas de cervezas locales, elaboradas en Burdeos.

Frog Beer Kersplat!

Frog Beer Kersplat!

Con la mochila llena y con el calor que hacía decidimos acercarnos a The Frog & Rosbif, el brewpub que habíamos visto a nuestra llegada, teniendo cerveza propia me llamaba más la atención que cualquier otra cervecería típica. A esa hora ya estaba abierto, tiene una pequeña terraza pero decidimos entrar y beneficiarnos del aire acondicionado. Es un local amplio que recuerda a una taberna alemana, una gran barra preside la sala con varias mesas y bancos que llenan el local, al fondo tienen un pequeño equipo de elaboración con capacidad para 500 litros, lo que les permite elaborar sus propias cervezas. En la carta tenían varias referencias, la mayoría de ellas en barril. Empecé probando la Kersplat! una Wheat Ale con un 4% ABV de color amarillo pajizo, con aroma a pan, cereal, trigo, especias y flores, fácil de beber con notas especiadas y leve punto cítrico en boca, que me dejó muy gratamente sorprendido.

Frog Beer London Porter

Frog Beer London Porter

Mientras degustaba la cerveza me fijé que en los posavasos hablaban de esta cerveza que había sido premiada ese mismo año en la Dublin Craft Beer Cup con una medalla de bronce, junto con otra de sus cervezas, la Wham! una American Pale Ale con un 4,5% ABV que se convirtió en la segunda opción. Una cerveza de color dorado, limpia, con una corona de espuma blanca cremosa, muy aromática con notas cítricas y de melocotón, fresca, amarga, con notas herbales y cítricas en la boca, otra grata sorpresa. No contento con esto me decidí por una más, me fijé que otra de las cervezas que recomendaban era una Black IPA, pero que lamentablemente no estaba disponible, así que me decanté por una Porter que estaban estrenando y que servían con hand pump, llamada London Porter con un 4,8% ABV. En la copa se mostraba con un color marrón oscuro casi negro y una fina capa de espuma blanca, en la nariz se apreciaban maltas tostadas, chocolate, cacao, bizcocho y caramelo, en la boca matices de caramelo quemado, cacao, chocolate, regaliz y leves notas ahumadas, el resultado una porter sensacional que además fue la que más me gustó de todas.

Barajaos la posibilidad de cenar allí mismo, pero el precio de la comida nos pareció bastante elevado para lo que ofrecían, así que con este buen sabor de boca decidimos poner punto y final a nuestro primer contacto con la cerveza artesana en Francia.

Viaje a Holanda (II)

La jornada del jueves en Holanda comenzó temprano, no queríamos marcharnos de allí sin hacer una visita a los conocidos molinos de Zaanse Schans, la que por otro lado sería nuestra última visita cultural para después dedicarnos casi al 100% a la cerveza en los días que quedaban.

Sala de cocción de Jopen

Sala de cocción de Jopen

Después de esta visita nos desplazamos en tren hasta la ciudad de Haarlem, de aquí es de donde toma el nombre el conocido barrio neoyorquino, además de ser una de las ciudades con más historia cervecera de Europa. Cuando llegamos nos dirigimos a la fábrica de la cervecera local Jopen, desde la estación nos desplazamos andando hasta la Jopenkerk, local que hoy alberga las instalaciones de la cervecera, remodelado en el año 2011 y que antiguamente era una iglesia.

Vista desde fuera parece totalmente una iglesia, una vez dentro te encuentras con un amplio local, en la parte central se encuentra la barra, con varios grifos y una pizarra con todas las cervezas que tienen disponibles. Justo detrás se encuentra la zona de cocción, dos calderas de cobre presiden con unas grandes vidrieras al fondo. A un lado de las calderas se encuentra la zona de fermentación, separada por una cristalera del resto, y al otro lado la zona de almacén. En el piso de arriba está el restaurante, mientras que en la planta baja hay varias mesas, altas y bajas donde poder sentarse y disfrutar de sus cervezas.

Jopen Mooie Nel IPA

Jopen Mooie Nel IPA

Decidimos sentarnos en una mesa y pedir unas cuantas cervezas y algo de comer. Yo comencé probando una Jopen Mooie Nel IPA, con 6,5% ABV, es una cerveza de color anaranjado, turbia con una buena corona de espuma blanca, cremosa y duradera, afrutada en la nariz, destacaban agradables matices de pomelo, naranja, flores y algo de caramelo. En la boca seca y amarga, con matices de pino, pomelo y resina. La siguiente fue la Jopen Jacobus, una Pale Ale elaborada con centeno, con un 5,3% ABV, de color cobrizo, turbia con espuma blanca, cremosa, con aroma a cereal, mango, melocotón y manzana roja, en la boca destacan notas de pan, bizcocho, melocotón y frutas tropicales.

Finalmente para la sobremesa me decanté por la Jopen Koyt una Traditional Ale con un 8,5% ABV, una cerveza elaborada con mezcla de hierbas imitando el estilo antiguo de producir cerveza. De color marrón oscuro, turbia con espuma blanca poco duradera, aroma dulce, con matices de caramelo, miel, pasas y especias, en la boca es dulce, se nota el alcohol, aparecen matices de miel, azúcar moreno y pasas.

Barra de Beer Temple

Barra de Beer Temple

Cuando salimos de Jopen nos fuimos dando un paseo tranquilamente por el centro de Haarlem hasta llegar de nuevo a la estación para coger el tren de vuelta a Amsterdam. Después de una parada en el hotel nos dirigimos al Beer Temple en la calle Nieuwezijds Voorburgwal 250. Cuando llegamos nos encontramos a la gente de Laugar que venían al Borefts Beer Festival pero que ya estaban apurando las últimas cervezas. Al poco tiempo llegaron Roberto y Jesús y Almudena de Cervezas Medina, conseguimos una mesa donde disfrutamos de una bonita velada. El local es más bien pequeño, la barra no es muy grande pero con nada menos que 30 grifos y una selección de botellas espectacular. Al fondo tiene una zona más amplia con varias mesas.

Dark Lord 2014

Dark Lord 2014

Mientras iban llegando todos me decanté por pedir de barril la Blå Spøgelse, una Fruit Lambic colaboración de Mikkeller y Three Floyds, elaborada con arándanos, de color rojizo y espuma rosácea, en la nariz aparecen matices de manzana, frutos rojos y notas avinagradas, en la boca es ácida, seca, con presencia de frutos rojos. Seguimos con algo más amargo, también de barril probamos la Peter And Mary de Mikkeller, una American Pale Ale de color amarillo pajizo y espuma blanca, floral y cítrica en nariz, amarga en boca con matices de pomelo. La tercera fue la Imperial IPA Big Fat Double 5 IPA, de Het Uiltje, cerveza de color amarillo pajizo y espuma blanca cremosa, cítrica, con matices de naranja y pomelo, amarga, seca y resinosa en boca, con matices de pomelo y pino. La cuarta de la noche fue la IPA de Caldera, una cerveza de color cobrizo, ligera turbidez y espuma blanca, cremosa, aroma tropical, con matices de pomelo y melocotón, amarga, resinosa con notas de pino y pomelo en boca.

Fue entonces cuando llegó el gran momento de la noche, entre las botellas que tenían disponibles en barril estaba la mítica Dark Lord de Three Floyds, de los años 2014, 2013 y 2012. Preguntamos los precios, 125 € la del año 2014 y a partir de ahí 25 € más por cada año de envejecimiento, lo sondeamos entre todos y llegamos al acuerdo de probar la última botella que les quedaba del año 2014.

Barra de Hoppy Days

Barra de Hoppy Days

El camarero siguiendo todo un ritual nos sacó copas limpias, destapó la botella y nos fotografió para el recuerdo del Beer Temple. Sobre la cerveza lo primero que llama la atención es lo densa que se ve al verterla en la copa, de color negro opaco, espuma densa marrón de retención media, al llevarla a la nariz aparecen matices de caramelo, café, chocolate, cacao, vainilla, caramelo, algo de regaliz y leves notas licorosas, tras un buen rato disfrutando esos aromas llegaba el momento de probarla, y es aquí donde realmente destaca esta cerveza, en la boca, es cremosa, densa, de cuerpo entero, aparecen matices de caramelo, azúcar moreno, leves notas licorosas, dando paso a matices de café torrefactos y cacao, el final es dulce y duradero, el alcohol casi no se nota y te pide repetir el trago una y otra vez.

Después de este festín decidimos ir a cenar y tomarnos las últimas en una cervecería que según nos comentaron había abierto sus puertas recientemente, se llama Hoppy Days y está situada en la calle Koggestraat 1A. Un local peculiar, al entrar no llama nada la atención, pero es en la parte de atrás donde se encuentra una sala con barra propia y 11 grifos, yo me decanté por una pinta de la Spaceman de Brewfist, una IPA cítrica y resinosa, bien balanceada con matices maltosos que disfrutamos entre risas.

Las dos jornadas siguientes iban a estar dedicadas íntegramente al Borefts Beer Festival organizado por De Molen en Bodegraven, pero esa es otra historia de la que podéis leer más aquí.

Viaje a Holanda (I)

El pasado mes de septiembre con motivo de la celebración de la 6ª Edición del Borefts Beer Festival organizado por De Molen, aquí la crónica, nos montamos un viaje de 5 días por tierras holandesas. El plan era viajar a Ámsterdam el martes 23, hacer tres noches allí y los días 26 y 27 desplazarnos a Bodegraven para el festival.

Barra de In de Wildeman

Barra de In de Wildeman

A primera hora de la tarde del martes nuestro vuelo aterrizaba en el aeropuerto de Ámsterdam, después de recoger el equipaje un tren nos llevaba a Central Station, muy cerca de allí en la calle Spuistraat teníamos nuestro hotel, si alguno de vosotros ha estado en Ámsterdam sabrá que el centro es muy pequeño y que es muy fácil moverse andando. Dejamos las maletas en el hotel y salimos a dar un paso por el centro, yo había estado en Ámsterdam pero habían pasado 10 años así que los recuerdos eran escasos. Aprovechamos para visitar el Palacio Real y la Casa de Anna Frank. A la hora de cenar en el hotel nos recomendaron una pizzería situada en la calle paralela de nombre casi impronunciable, Nieuwezijds Voorburgwal.

Marken, un pequeño pueblo pesquero con cerveza propia

Marken, un pequeño pueblo pesquero con cerveza propia

Después de cenar nos acercamos a una de las cervecerías mejor valoradas de la ciudad, Bierproeflokaal In de Wildeman, situada en la calle Kolksteeg 3. La cervecería tiene un aspecto antiguo y rústico, no es demasiado grande, según entras hay una barra a la derecha con algunas mesas justo en frente y al fondo un espacio algo más amplio con más mesas, debido a la época del año también había bastante ambiente en la terraza. Justo en la parte superior de la puerta se encuentra la pizarra con los 18 grifos que tienen disponibles. Tras echar un vistazo a la pizarra decidimos comenzar por la Emelisse Earl Grey IPA, una cerveza infusionada con té de color cobrizo claro y espuma blanca cremosa, con matices florales, herbales y resinosos, bastante amarga y seca en la boca.

Disfrutando de unas cervezas en De Prael

Disfrutando de unas cervezas en De Prael

Probamos también la Tasty Lady de Bierbrouwerij Eem, una cerveza que no había probado antes, de color anaranjado claro y espuma blanca, aroma especiado, con notas afrutadas y cítricas, herbal, con notas dulces y final seco. El camarero nos recomendó también la Imperial IPA Cascade Groene Trui de Het Uiltje, de color anaranjado, turbia, afrutada y con bastante caramelo, en la boca muy compleja, con matices de levadura, cítricos, notas dulces y algo picante, una cerveza muy peculiar. Con esta pusimos punto y final a la velada y nos fuimos a descansar al hotel.

Molino de Brouwerij 't IJ

Molino de Brouwerij ‘t IJ

Al día siguiente por la mañana teníamos planeada una ruta por los pueblos de Edam, Volendam, Monnickendam y Marken, situados al norte de Ámsterdam, una visita muy recomendable. En el último de ellos mientras hacíamos tiempo para coger el bus de vuelta a Ámsterdam en la única taberna que encontramos nos pudimos tomar unas cervezas, además tenían cerveza local, llamada Marker Beer de estilo Triple con un 8% ABV es de color dorado con espuma blanca cremosa, dulce y especiada con matices de levadura y leves notas herbales, una gran sorpresa.

De regreso en Ámsterdam y tras un paso rápido por el hotel nos dirigimos a Brouwerij de Prael, situada en la calle Oudezijds Voorburgwal 30. Al llegar allí nos encontramos con Isidro y Vika de Zumo de Cebada y con Benjamín, que acababan de llegar a Ámsterdam.

Interior de Brouwerij 't IJ

Interior de Brouwerij ‘t IJ

Es un local amplio, de dos alturas, con una barra a la entrada y una zona de mesas en la parte superior, al fondo se encuentra la zona de cocción y fermentación, tiene una decoración fría y antigua y los camareros son un poco peculiares. Nos acomodamos y pedimos varias cervezas, yo por mi parte probé la Johnny, una cerveza tipo Kölsch con notas de pan, cereal, flores y leves notas cítricas, ligera y fácil de beber. La Willeke una Belgian Strong Ale de color anaranjado, aroma afrutado, con notas de caramelo, plátano, especias y levadura. Y también la Heintje una Witbier de color amarillo pajizo, aroma a plátano y cereal y algo dulzona, bastante flojilla.

Al salir de allí nos dirigimos hacia Brouwerij ‘t IJ situada en la calle Funenkade 7, presidida por un enorme molino llegamos cuando quedaba poco para cerrar, el local es amplio, lleno de botellas en las paredes, con mucho ambiente y una decoración bastante sosa. Me dio tiempo a probar la Wit, una cerveza con matices de cereal, cilantro y cáscara de naranja bastante rica y también la Plzeň una Pilsner checa de color amarillo pajizo de aroma herbal y leñoso, amarga con notas de hierba, y lúpulos leñosos.

Tras las cervezas nos fuimos a cenar y a descansar, al día siguiente nos esperaba otra jornada intensa por tierras holandesas.

Viaje a Nueva York (V)

El domingo nos levantamos todavía con la resaca del sábado (leer aquí), este iba a ser nuestro último día completo en Nueva York, el día siguiente lo habíamos reservado para compras, así que para esta jornada teníamos previstas visitas por los barrios de Harlem y Brooklyn.

Fachada del Tap Room de Broklyn

Fachada del Tap Room de Broklyn

Después de una pintoresca mañana por el barrio de Harlem, llegamos a Brooklyn poco después del mediodía, allí en el barrio de Williamsburg se encuentra la fábrica de Brooklyn Brewery. En la 11th Street un enorme logo de la cervecera te da la bienvenida, en esa calle tienen varios edificios que utilizan como almacén. En uno de ellos es donde se encuentra ubicado el Tap Room.

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Entrada a la fábrica de Brooklyn

La entrada al Tap Room está vigilada por un americano de dos por dos que limita el acceso según el aforo, por suerte cuando llegamos no había demasiada gente, más aun teniendo en cuenta que los domingos las visitas a la fábrica son gratuitas. Una vez dentro cuatro grandes fermentadores te dan la bienvenida, al lado se encuentra la tienda oficial, donde venden todo tipo de merchandising y también las fichas para pagar las cervezas del Tap Room. Los precios son de 5$ por ficha o 20$ por 4 fichas, cada cerveza costaba 1 ficha, salvo alguna excepción que llegaba a las 2 fichas, de los precios más elevados que vimos en Nueva York, teniendo en cuenta que además usan vasos de plástico.

El Tap Room tiene aspecto de almacén antiguo, con varias mesas y bancos donde se pueden degustar sus cervezas, aquel día tenían pinchadas diez cervezas, 1/2 Ale, Scorcher, Summer Ale, Weisse, Lager, EIPA, Summer Ale, Buster, Weizenhammer y Blast. Empezamos probando algo fresco, nos decantamos por Lager y Summer Ale. La primera una cerveza de color cobrizo claro y espuma blanca cremosa, con matices de pan, cereal y flores, de amargor moderado y trago largo. La segunda de color dorado y espuma blanca cremosa, cítrica y floral, amarga y fresca muy fácil de beber. Para la siguiente ronda nos decidimos por la Blast una cerveza que no conocía, una IPA elaborada con 10 lúpulos con un 8,4% ABV y 53 IBU de amargor, una cerveza de color cobrizo, muy cítrica con matices de pomelo y naranja, amarga y resinosa muy rica.

Brooklyn Blast y fichas

Brooklyn Blast y fichas

Mientras tomábamos las cervezas hacíamos tiempo para entrar a visitar la fábrica, el americano de la puerta es el encargado de repartir los tickets cada media hora. La visita dura unos 30 o 40 minutos, y te enseñan la zona de cocción y maceración, y posteriormente la zona de fermentación y embotellado. Me llamó la atención el tamaño de la fábrica, me la esperaba mucho más grande, las cocciones que hacen son de 6000 litros, eso sí la fábrica se encuentra totalmente modernizada y automatizada.

Cuando terminamos la visita decidimos buscar un sitio para comer, muy cerca de allí encontramos una pizzería llamada Best Pizza donde preparan pizzas al más puro estilo Brooklyn, nos decidimos por unas porciones variadas. También contaban con cuatro grifos de cerveza donde tenían pinchadas cervezas de Brooklyn y la típica Budweiser. Después de la comida nos decidimos a dar un paseo por el bullicioso barrio de Williamsburg, hasta que una tormenta nos obligó a refugiarnos.

Entre la lluvia conseguimos llegar al Barcade, uno de los bares más conocidos de Brooklyn y de Nueva York, situado en el 388 de Union Avenue, tiene aspecto de viejo almacén, la verdad es que visto desde fuera no invita a entrar. Una vez dentro te encuentras con un local amplio, con una barra bastante grande, algunas mesas y una enorme cantidad de máquinas recreativas. Tiene aspecto de antiguo y descuidado, pero la nada despreciable cantidad de 25 grifos bien valen la pena.

Grifos del Barcade de Brooklyn

Grifos del Barcade de Brooklyn

Comenzamos probando la Penn Kaiser Pils, una Pilsner con un 4% ABV elaborada en Pensilvania, de color amarillo pálido, con matices de pan, cereal, manzana roja, cítricos y flores, de amargor moderado, muy fresca y fácil de beber. A continuación probamos la Weizen Bam de Jolly Pumpkin, una Framhouse elaborada con trigo, con aroma especiado, matices de pan y cereal, levadura y notas ácidas, en

Máquinas recreativas de Barcade

Máquinas recreativas de Barcade

la boca es ácida y seca, con notas de levadura, heno y especias, muy rica.

De vuelta en Manhattan visitamos Eataly, un mercado con restaurante y cervecería propiedad de Dogfish Head, Baladin y Birra del Borgo, aquí puedes encontrar a la venta prácticamente todas las cervezas de Dogfish Head, bueno todas menos la 120 minutes. Decidimos subir al piso de arriba donde está la cervecería, pero el ambiente tan agobiante que había, que impedía casi caminar hizo que lo descartáramos. Decidimos entonces acercarnos a The Whole Food Market de Houston Street, esta cadena de supermercados tiene varios repartidos por todo Nueva York, pero este en concreto tiene una sección de cervezas bastante grande, y fue aquí donde después de varios días buscando al fin encontré la 120 minutes de Dogfish Head.

Con la satisfacción del trabajo hecho fuimos a cenar muy cerca de allí a Katz’s Delicatessen, donde preparan un pastrami para perder el sentido. Con esto pongo punto y final a lo que fue el viaje a Nueva York, un viaje que disfruté mucho, una ciudad que hay que visitar alguna vez y una calidad cervecera que me dejó alucinado.