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Visita a la fábrica de Naparbier

Hace un par de semanas estuvimos pasando un fin de semana en Pamplona para celebrar la despedida de soltero de Juan Lliso de La Quince Brewery. La cerveza tenía que ser protagonista durante todo el fin de semana y que mejor forma de celebrarlo que visitando la fábrica de Naparbier.

VisitaNaparbier_01El sábado por la mañana nos acercamos a Noain donde Naparbier tiene sus instalaciones, allí nos estaba esperando Juan, quien muy amablemente nos atendió y nos hizo una visita guiada por su fábrica. Al entrar nos encontramos con una nave muy amplia, pegado a la entrada es donde está todo el material de logística, empaquetado y los pallets que están esperando para salir, también aquí tienen una pequeña barra y una nevera cargada de cervezas para poder degustar in situ.

VisitaNaparbier_02Al fondo de la nave está la zona de fabricación, aquí encontramos por un lado dos ollas de 3000 litros, una de ellas que utilizan para el macerado y posterior cocción y la otra para el filtrado. La olla de cocción tiene conectado un tornillo sinfín que permite ir añadiendo la malta de forma automática desde el molino que se encuentra en la segunda planta. En la misma zona de fabricación se encuentran los tanques de agua, fermentadores, con capacidades de 6000 litros y de 3000 litros y tienen también tanques horizontales de maduración en frío con capacidades también de 6000 y 3000 litros. Otro de los detalles que más me llamó la atención es el propagador de levadura, un pequeño tanque que les permite preparar el starter de levadura para posteriormente ser inoculada en los fermentadores.

VisitaNaparbier_03Obviamente todas estas instalaciones se encuentran automatizadas y controladas a través de un panel táctil y también desde el teléfono móvil, lo que permite tener el proceso siempre controlado, además de saber en todo momento si las temperaturas son correctas o si ha habido algún problema en la fábrica.

En una sala independiente se encuentra la línea de embotellado y etiquetado, pegada a esta hay otra sala independiente y climatiza donde tienen barricas, de aquí probamos una Barley Wine que llevaba 20 meses en barrica de whisky, una maravilla. En la planta superior es donde se encuentra el molino donde molturan la malta, este molino lo alimentan desde un puente grúa que agiliza el proceso. También aquí está la cámara de lúpulo, llena de estanterías con bolsas de lúpulo a baja temperatura para su conservación.

Durante la visita probamos algunas de las novedades que pronto verán la luz, una de ellas especialmente, nos dejó muy sorprendidos. También se abrieron unas cuantas botellas para degustar el nuevo lote de Aker, las nuevas Oneka y Alien Claw o algunas de las cervezas de Knee Deep Brewing que ellos mismos importan desde Estados Unidos. También tuvimos la ocasión de conocer en persona a Ruben del blog Visualbeer y a Eneko quien será ell encargado de comandar el bar que Naparbier abrirá en Pamplona próximamente.

La visita a Naparbier es un must para cualquier aficionado a la buena cerveza. Desde aquí quiero agradecer a Naparbier y en especial a Juan la buena acogida y el buen trato que nos brindó durante la visita. Seguro que volveremos!

NaparbierLogoNaparbier

Polígono Talluntxe Calle B nº 41

31110 Noáin (Navarra)

http://www.naparbier.com

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Visita a la fábrica de Bidassoa Basque Brewery

Hasta la fecha han sido ya dos las veces que visitamos las instalaciones de Bidassoa Basque Brewery en Irún, la primera de ellas una visita fugaz con motivo de la feria de cerveza organizada en la localidad y la segunda para elaborar cerveza en sus instalaciones, pero de eso os hablaré más adelante.BidassoaBasqueBrewery_01

La fábrica está situada en un polígono industrial dentro de la ciudad, en una antigua nave industrial que fue reconvertida para albergar las instalaciones de Bidassoa. Los responsables de sacar esto adelante son Carlos, Íñigo y Goyo, que muy amablemente nos recibieron en su nueva casa. El local es amplio y alargado, a un lado es donde está la zona de elaboración y al otro, por el momento en fase de construcción, se situará el Tap Room, ya al fondo se encuentra la zona de oficinas y vestuarios.

La zona de elaboración se sitúa a lo largo de la nave y está dividida en varias partes, por un lado se encuentra la sala de maltas, donde almacenan las maltas y realizan la molienda del grano. Cuentan también con dos tanques de agua, que utilizan para la fabricación, uno de agua caliente y uno de agua fría. La maquinaria de cocción es de Slowbeer y fue montada por Cerveza Artesana, cuentan con una cuba de maceración y hervido, una cuba de filtrado y un whirpool. Este equipo les permite hacer dobles cocciones y alcanzar los 2000 litros por lote.

BidassoaBasqueBrewery_02Pegados a la zona de cocción se encuentran los fermentadores, cuentan con 2 fermentadores de 1000 litros y 3 fermentadores de 2000 litros, todos ellos isobáricos con camisa de enfriamiento que les permite madurar la cerveza en frío. A continuación de los fermentadores se encuentra la línea de embotellado y etiquetado, hasta el momento es un proceso manual, pero pronto contarán con una embotelladora automática para agilizar el trabajo. Este proceso sigue siendo isobárico lo que les permite que una vez embotellada la cerveza esté lista para servir. Por último, cuentan con una sala aislada, con la temperatura controlada que les permite almacenar cervezas y materias primas a una temperatura constante.

A pesar de comenzar su andadura a finales del año 2014, Bidassoa Basque Brewery ha sabido abrirse un hueco en el mercado con su gama de cervezas, además de elaborar cerveza para unos cuantos cerveceros nómadas. La visita merece mucho la pena, y una vez que tengan el Tap Room abierto ya no habrá excusa que valga.

BidassoaBasqueBreweryLogoBidassoa Basque Brewery

C/ Auzolan 2

20303 – Irún, Gipuzkoa

http://www.bidassoa.es

Visita a la fábrica de Laugar Brewery

El pasado mes de diciembre durante una escapada de varios días que hicimos por el País Vasco tuvimos la ocasión de visitar las instalaciones donde elabora sus cervezas Laugar Brewery.

LaugarBrewery_01Tras haberles contactado vía mail concretamos el día y la hora. Nos dirigimos a la localidad de Gordexola, allí en un pequeño polígono industrial está situada la fábrica de Laugar. Cuando llegamos nos recibieron Eneko y Eder, que se encontraban en plena elaboración, pero que muy amablemente sacaron un hueco para hacernos una visita guiada por su fábrica.

A la entrada se encuentra la zona de almacén, donde guardan los palés de botellas, barriles, cajas de botellas… También en esta zona se encuentran las oficinas, y la entrada de personas, donde además tienen una pizarra en la que las visitas dejan estampada su firma, LaugarBrewery_02y como no íbamos a ser menos, allí dejamos nuestro sello. Desde el almacén accedimos a una sala totalmente independiente, donde almacenan la malta. Desde aquí una puerta comunica a otra sala independiente donde se encuentra la zona de molienda, y otra puerta comunica con la zona de elaboración, consiguiendo así que el proceso de molienda esté totalmente aislado, para prevenir posibles contaminaciones.

El equipo que tienen les permite hacer dobles cocciones hasta 1500 litros, cuentan también con una línea de 4 fermentadores en donde todavía tienen espacio para poder crecer más y otra línea con 4 tanques horizontales de maduración en frio. Durante una animada charla tuvimos la oportunidad de probar directamente del tanque la Aupa Tovarisch, y nos comentaron que estaban trabajando para montar una zona de barricas.

Por último nos enseñaron la zona de embotellado y etiquetado, que también está ubicada en una sala independiente. Para poner punto y final estampamos nuestra firma en el tablón de la fama de Laugar y nos despedimos de Eneko y Eder a quienes les agradecemos mucho que sacaran un rato de su tiempo para poder recibirnos.

LogoLaugarBreweryLaugar Brewery

Zubiete Auzoa, 42

48192 – Gordexola, Bizkaia

http://www.laugarbrewery.com

Viaje a Holanda (II)

La jornada del jueves en Holanda comenzó temprano, no queríamos marcharnos de allí sin hacer una visita a los conocidos molinos de Zaanse Schans, la que por otro lado sería nuestra última visita cultural para después dedicarnos casi al 100% a la cerveza en los días que quedaban.

Sala de cocción de Jopen

Sala de cocción de Jopen

Después de esta visita nos desplazamos en tren hasta la ciudad de Haarlem, de aquí es de donde toma el nombre el conocido barrio neoyorquino, además de ser una de las ciudades con más historia cervecera de Europa. Cuando llegamos nos dirigimos a la fábrica de la cervecera local Jopen, desde la estación nos desplazamos andando hasta la Jopenkerk, local que hoy alberga las instalaciones de la cervecera, remodelado en el año 2011 y que antiguamente era una iglesia.

Vista desde fuera parece totalmente una iglesia, una vez dentro te encuentras con un amplio local, en la parte central se encuentra la barra, con varios grifos y una pizarra con todas las cervezas que tienen disponibles. Justo detrás se encuentra la zona de cocción, dos calderas de cobre presiden con unas grandes vidrieras al fondo. A un lado de las calderas se encuentra la zona de fermentación, separada por una cristalera del resto, y al otro lado la zona de almacén. En el piso de arriba está el restaurante, mientras que en la planta baja hay varias mesas, altas y bajas donde poder sentarse y disfrutar de sus cervezas.

Jopen Mooie Nel IPA

Jopen Mooie Nel IPA

Decidimos sentarnos en una mesa y pedir unas cuantas cervezas y algo de comer. Yo comencé probando una Jopen Mooie Nel IPA, con 6,5% ABV, es una cerveza de color anaranjado, turbia con una buena corona de espuma blanca, cremosa y duradera, afrutada en la nariz, destacaban agradables matices de pomelo, naranja, flores y algo de caramelo. En la boca seca y amarga, con matices de pino, pomelo y resina. La siguiente fue la Jopen Jacobus, una Pale Ale elaborada con centeno, con un 5,3% ABV, de color cobrizo, turbia con espuma blanca, cremosa, con aroma a cereal, mango, melocotón y manzana roja, en la boca destacan notas de pan, bizcocho, melocotón y frutas tropicales.

Finalmente para la sobremesa me decanté por la Jopen Koyt una Traditional Ale con un 8,5% ABV, una cerveza elaborada con mezcla de hierbas imitando el estilo antiguo de producir cerveza. De color marrón oscuro, turbia con espuma blanca poco duradera, aroma dulce, con matices de caramelo, miel, pasas y especias, en la boca es dulce, se nota el alcohol, aparecen matices de miel, azúcar moreno y pasas.

Barra de Beer Temple

Barra de Beer Temple

Cuando salimos de Jopen nos fuimos dando un paseo tranquilamente por el centro de Haarlem hasta llegar de nuevo a la estación para coger el tren de vuelta a Amsterdam. Después de una parada en el hotel nos dirigimos al Beer Temple en la calle Nieuwezijds Voorburgwal 250. Cuando llegamos nos encontramos a la gente de Laugar que venían al Borefts Beer Festival pero que ya estaban apurando las últimas cervezas. Al poco tiempo llegaron Roberto y Jesús y Almudena de Cervezas Medina, conseguimos una mesa donde disfrutamos de una bonita velada. El local es más bien pequeño, la barra no es muy grande pero con nada menos que 30 grifos y una selección de botellas espectacular. Al fondo tiene una zona más amplia con varias mesas.

Dark Lord 2014

Dark Lord 2014

Mientras iban llegando todos me decanté por pedir de barril la Blå Spøgelse, una Fruit Lambic colaboración de Mikkeller y Three Floyds, elaborada con arándanos, de color rojizo y espuma rosácea, en la nariz aparecen matices de manzana, frutos rojos y notas avinagradas, en la boca es ácida, seca, con presencia de frutos rojos. Seguimos con algo más amargo, también de barril probamos la Peter And Mary de Mikkeller, una American Pale Ale de color amarillo pajizo y espuma blanca, floral y cítrica en nariz, amarga en boca con matices de pomelo. La tercera fue la Imperial IPA Big Fat Double 5 IPA, de Het Uiltje, cerveza de color amarillo pajizo y espuma blanca cremosa, cítrica, con matices de naranja y pomelo, amarga, seca y resinosa en boca, con matices de pomelo y pino. La cuarta de la noche fue la IPA de Caldera, una cerveza de color cobrizo, ligera turbidez y espuma blanca, cremosa, aroma tropical, con matices de pomelo y melocotón, amarga, resinosa con notas de pino y pomelo en boca.

Fue entonces cuando llegó el gran momento de la noche, entre las botellas que tenían disponibles en barril estaba la mítica Dark Lord de Three Floyds, de los años 2014, 2013 y 2012. Preguntamos los precios, 125 € la del año 2014 y a partir de ahí 25 € más por cada año de envejecimiento, lo sondeamos entre todos y llegamos al acuerdo de probar la última botella que les quedaba del año 2014.

Barra de Hoppy Days

Barra de Hoppy Days

El camarero siguiendo todo un ritual nos sacó copas limpias, destapó la botella y nos fotografió para el recuerdo del Beer Temple. Sobre la cerveza lo primero que llama la atención es lo densa que se ve al verterla en la copa, de color negro opaco, espuma densa marrón de retención media, al llevarla a la nariz aparecen matices de caramelo, café, chocolate, cacao, vainilla, caramelo, algo de regaliz y leves notas licorosas, tras un buen rato disfrutando esos aromas llegaba el momento de probarla, y es aquí donde realmente destaca esta cerveza, en la boca, es cremosa, densa, de cuerpo entero, aparecen matices de caramelo, azúcar moreno, leves notas licorosas, dando paso a matices de café torrefactos y cacao, el final es dulce y duradero, el alcohol casi no se nota y te pide repetir el trago una y otra vez.

Después de este festín decidimos ir a cenar y tomarnos las últimas en una cervecería que según nos comentaron había abierto sus puertas recientemente, se llama Hoppy Days y está situada en la calle Koggestraat 1A. Un local peculiar, al entrar no llama nada la atención, pero es en la parte de atrás donde se encuentra una sala con barra propia y 11 grifos, yo me decanté por una pinta de la Spaceman de Brewfist, una IPA cítrica y resinosa, bien balanceada con matices maltosos que disfrutamos entre risas.

Las dos jornadas siguientes iban a estar dedicadas íntegramente al Borefts Beer Festival organizado por De Molen en Bodegraven, pero esa es otra historia de la que podéis leer más aquí.

Viaje a Holanda (I)

El pasado mes de septiembre con motivo de la celebración de la 6ª Edición del Borefts Beer Festival organizado por De Molen, aquí la crónica, nos montamos un viaje de 5 días por tierras holandesas. El plan era viajar a Ámsterdam el martes 23, hacer tres noches allí y los días 26 y 27 desplazarnos a Bodegraven para el festival.

Barra de In de Wildeman

Barra de In de Wildeman

A primera hora de la tarde del martes nuestro vuelo aterrizaba en el aeropuerto de Ámsterdam, después de recoger el equipaje un tren nos llevaba a Central Station, muy cerca de allí en la calle Spuistraat teníamos nuestro hotel, si alguno de vosotros ha estado en Ámsterdam sabrá que el centro es muy pequeño y que es muy fácil moverse andando. Dejamos las maletas en el hotel y salimos a dar un paso por el centro, yo había estado en Ámsterdam pero habían pasado 10 años así que los recuerdos eran escasos. Aprovechamos para visitar el Palacio Real y la Casa de Anna Frank. A la hora de cenar en el hotel nos recomendaron una pizzería situada en la calle paralela de nombre casi impronunciable, Nieuwezijds Voorburgwal.

Marken, un pequeño pueblo pesquero con cerveza propia

Marken, un pequeño pueblo pesquero con cerveza propia

Después de cenar nos acercamos a una de las cervecerías mejor valoradas de la ciudad, Bierproeflokaal In de Wildeman, situada en la calle Kolksteeg 3. La cervecería tiene un aspecto antiguo y rústico, no es demasiado grande, según entras hay una barra a la derecha con algunas mesas justo en frente y al fondo un espacio algo más amplio con más mesas, debido a la época del año también había bastante ambiente en la terraza. Justo en la parte superior de la puerta se encuentra la pizarra con los 18 grifos que tienen disponibles. Tras echar un vistazo a la pizarra decidimos comenzar por la Emelisse Earl Grey IPA, una cerveza infusionada con té de color cobrizo claro y espuma blanca cremosa, con matices florales, herbales y resinosos, bastante amarga y seca en la boca.

Disfrutando de unas cervezas en De Prael

Disfrutando de unas cervezas en De Prael

Probamos también la Tasty Lady de Bierbrouwerij Eem, una cerveza que no había probado antes, de color anaranjado claro y espuma blanca, aroma especiado, con notas afrutadas y cítricas, herbal, con notas dulces y final seco. El camarero nos recomendó también la Imperial IPA Cascade Groene Trui de Het Uiltje, de color anaranjado, turbia, afrutada y con bastante caramelo, en la boca muy compleja, con matices de levadura, cítricos, notas dulces y algo picante, una cerveza muy peculiar. Con esta pusimos punto y final a la velada y nos fuimos a descansar al hotel.

Molino de Brouwerij 't IJ

Molino de Brouwerij ‘t IJ

Al día siguiente por la mañana teníamos planeada una ruta por los pueblos de Edam, Volendam, Monnickendam y Marken, situados al norte de Ámsterdam, una visita muy recomendable. En el último de ellos mientras hacíamos tiempo para coger el bus de vuelta a Ámsterdam en la única taberna que encontramos nos pudimos tomar unas cervezas, además tenían cerveza local, llamada Marker Beer de estilo Triple con un 8% ABV es de color dorado con espuma blanca cremosa, dulce y especiada con matices de levadura y leves notas herbales, una gran sorpresa.

De regreso en Ámsterdam y tras un paso rápido por el hotel nos dirigimos a Brouwerij de Prael, situada en la calle Oudezijds Voorburgwal 30. Al llegar allí nos encontramos con Isidro y Vika de Zumo de Cebada y con Benjamín, que acababan de llegar a Ámsterdam.

Interior de Brouwerij 't IJ

Interior de Brouwerij ‘t IJ

Es un local amplio, de dos alturas, con una barra a la entrada y una zona de mesas en la parte superior, al fondo se encuentra la zona de cocción y fermentación, tiene una decoración fría y antigua y los camareros son un poco peculiares. Nos acomodamos y pedimos varias cervezas, yo por mi parte probé la Johnny, una cerveza tipo Kölsch con notas de pan, cereal, flores y leves notas cítricas, ligera y fácil de beber. La Willeke una Belgian Strong Ale de color anaranjado, aroma afrutado, con notas de caramelo, plátano, especias y levadura. Y también la Heintje una Witbier de color amarillo pajizo, aroma a plátano y cereal y algo dulzona, bastante flojilla.

Al salir de allí nos dirigimos hacia Brouwerij ‘t IJ situada en la calle Funenkade 7, presidida por un enorme molino llegamos cuando quedaba poco para cerrar, el local es amplio, lleno de botellas en las paredes, con mucho ambiente y una decoración bastante sosa. Me dio tiempo a probar la Wit, una cerveza con matices de cereal, cilantro y cáscara de naranja bastante rica y también la Plzeň una Pilsner checa de color amarillo pajizo de aroma herbal y leñoso, amarga con notas de hierba, y lúpulos leñosos.

Tras las cervezas nos fuimos a cenar y a descansar, al día siguiente nos esperaba otra jornada intensa por tierras holandesas.

Viaje a Nueva York (V)

El domingo nos levantamos todavía con la resaca del sábado (leer aquí), este iba a ser nuestro último día completo en Nueva York, el día siguiente lo habíamos reservado para compras, así que para esta jornada teníamos previstas visitas por los barrios de Harlem y Brooklyn.

Fachada del Tap Room de Broklyn

Fachada del Tap Room de Broklyn

Después de una pintoresca mañana por el barrio de Harlem, llegamos a Brooklyn poco después del mediodía, allí en el barrio de Williamsburg se encuentra la fábrica de Brooklyn Brewery. En la 11th Street un enorme logo de la cervecera te da la bienvenida, en esa calle tienen varios edificios que utilizan como almacén. En uno de ellos es donde se encuentra ubicado el Tap Room.

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Entrada a la fábrica de Brooklyn

La entrada al Tap Room está vigilada por un americano de dos por dos que limita el acceso según el aforo, por suerte cuando llegamos no había demasiada gente, más aun teniendo en cuenta que los domingos las visitas a la fábrica son gratuitas. Una vez dentro cuatro grandes fermentadores te dan la bienvenida, al lado se encuentra la tienda oficial, donde venden todo tipo de merchandising y también las fichas para pagar las cervezas del Tap Room. Los precios son de 5$ por ficha o 20$ por 4 fichas, cada cerveza costaba 1 ficha, salvo alguna excepción que llegaba a las 2 fichas, de los precios más elevados que vimos en Nueva York, teniendo en cuenta que además usan vasos de plástico.

El Tap Room tiene aspecto de almacén antiguo, con varias mesas y bancos donde se pueden degustar sus cervezas, aquel día tenían pinchadas diez cervezas, 1/2 Ale, Scorcher, Summer Ale, Weisse, Lager, EIPA, Summer Ale, Buster, Weizenhammer y Blast. Empezamos probando algo fresco, nos decantamos por Lager y Summer Ale. La primera una cerveza de color cobrizo claro y espuma blanca cremosa, con matices de pan, cereal y flores, de amargor moderado y trago largo. La segunda de color dorado y espuma blanca cremosa, cítrica y floral, amarga y fresca muy fácil de beber. Para la siguiente ronda nos decidimos por la Blast una cerveza que no conocía, una IPA elaborada con 10 lúpulos con un 8,4% ABV y 53 IBU de amargor, una cerveza de color cobrizo, muy cítrica con matices de pomelo y naranja, amarga y resinosa muy rica.

Brooklyn Blast y fichas

Brooklyn Blast y fichas

Mientras tomábamos las cervezas hacíamos tiempo para entrar a visitar la fábrica, el americano de la puerta es el encargado de repartir los tickets cada media hora. La visita dura unos 30 o 40 minutos, y te enseñan la zona de cocción y maceración, y posteriormente la zona de fermentación y embotellado. Me llamó la atención el tamaño de la fábrica, me la esperaba mucho más grande, las cocciones que hacen son de 6000 litros, eso sí la fábrica se encuentra totalmente modernizada y automatizada.

Cuando terminamos la visita decidimos buscar un sitio para comer, muy cerca de allí encontramos una pizzería llamada Best Pizza donde preparan pizzas al más puro estilo Brooklyn, nos decidimos por unas porciones variadas. También contaban con cuatro grifos de cerveza donde tenían pinchadas cervezas de Brooklyn y la típica Budweiser. Después de la comida nos decidimos a dar un paseo por el bullicioso barrio de Williamsburg, hasta que una tormenta nos obligó a refugiarnos.

Entre la lluvia conseguimos llegar al Barcade, uno de los bares más conocidos de Brooklyn y de Nueva York, situado en el 388 de Union Avenue, tiene aspecto de viejo almacén, la verdad es que visto desde fuera no invita a entrar. Una vez dentro te encuentras con un local amplio, con una barra bastante grande, algunas mesas y una enorme cantidad de máquinas recreativas. Tiene aspecto de antiguo y descuidado, pero la nada despreciable cantidad de 25 grifos bien valen la pena.

Grifos del Barcade de Brooklyn

Grifos del Barcade de Brooklyn

Comenzamos probando la Penn Kaiser Pils, una Pilsner con un 4% ABV elaborada en Pensilvania, de color amarillo pálido, con matices de pan, cereal, manzana roja, cítricos y flores, de amargor moderado, muy fresca y fácil de beber. A continuación probamos la Weizen Bam de Jolly Pumpkin, una Framhouse elaborada con trigo, con aroma especiado, matices de pan y cereal, levadura y notas ácidas, en

Máquinas recreativas de Barcade

Máquinas recreativas de Barcade

la boca es ácida y seca, con notas de levadura, heno y especias, muy rica.

De vuelta en Manhattan visitamos Eataly, un mercado con restaurante y cervecería propiedad de Dogfish Head, Baladin y Birra del Borgo, aquí puedes encontrar a la venta prácticamente todas las cervezas de Dogfish Head, bueno todas menos la 120 minutes. Decidimos subir al piso de arriba donde está la cervecería, pero el ambiente tan agobiante que había, que impedía casi caminar hizo que lo descartáramos. Decidimos entonces acercarnos a The Whole Food Market de Houston Street, esta cadena de supermercados tiene varios repartidos por todo Nueva York, pero este en concreto tiene una sección de cervezas bastante grande, y fue aquí donde después de varios días buscando al fin encontré la 120 minutes de Dogfish Head.

Con la satisfacción del trabajo hecho fuimos a cenar muy cerca de allí a Katz’s Delicatessen, donde preparan un pastrami para perder el sentido. Con esto pongo punto y final a lo que fue el viaje a Nueva York, un viaje que disfruté mucho, una ciudad que hay que visitar alguna vez y una calidad cervecera que me dejó alucinado.

Viaje a Nueva York (IV)

Después de la intensa jornada del día anterior, comenzamos el cuarto día en Nueva York con más calma. Para este día teníamos programada una visita por Downtown, los que conozcáis Manhattan sabréis que esta es la parte más antigua de la isla, y donde realmente surgió la ciudad. Allí todavía se conservan las antiguas calles, con su nombre y distribución original.

Fraunces Tavern, un local histórico de Nueva York

Fraunces Tavern, un local histórico de Nueva York

En esta parte de la ciudad es donde se encuentra uno de los locales más emblemáticos e históricos de la ciudad de Nueva York, se trata de la Fraunces Tavern, una antigua taberna que data del año 1762. Fue un lugar muy importante durante la Guerra de la Independencia y uno de los lugares preferidos de George Washington. Hoy en día sigue funcionando, como taberna y como restaurante, por desgracia aquel día estaba cerrada y nos quedamos con las ganas de poder entrar, no obstante se podía ver desde fuera que guarda un aspecto antiguo muy bien conservado, además de tener unos cuantos grifos de cerveza.

Después de este intento fallido, dedicamos el resto de la mañana a pasear por el distrito financiero, visitar la zona 0 y ver algunos de los edificios que tendrá el nuevo World Trade Center de Nueva York, toda una demostración de poderío económico exagerado.

A la hora de comer la gastronomía local manda

A la hora de comer la gastronomía local manda

Hacia la hora de comer nos acercamos a uno de los barrios más de moda de Nueva York, el barrio de Tribeca, una zona hipster y moderna que merece la pena visitar. Para comer decidimos entrar en uno de los restaurantes de la zona, sin mucha esperanza de encontrar demasiadas referencias cerveceras. Pero cuando nos disponíamos a pedir la bebida escuché a la camarera la palabra mágica, IPA, rápidamente no dude en preguntar cual tenían de barril, y para mayor sorpresa me encontré con una riquísima Goose Island, una cerveza con un 5,9% ABV y 55 IBU de amargor, una cerveza cítrica y resinosa, con matices de pomelo y pino, amarga y seca que maridaba excepcionalmente bien con un sandwich buffalo con salsa picante y patatas fritas que había pedido para comer.

El conocido Blind Tiger de Nueva York

El conocido Blind Tiger de Nueva York

Después de comer nos acercamos, no muy lejos de allí, a una de las cervecería más míticas de la ciudad, el conocido Blind Tiger, un local con aspecto antiguo, con bastante madera en el interior, una barra pequeña, la poco despreciable cantidad de 28 grifos, algunas mesas altas e incluso una chimenea. Después de echar un vistazo a la carta y con el calor que hacía aquella tarde nos decidimos por algo fresco, empezamos con una Prima Pils de Victory, una Pilsner con un 5,3% ABV, una cerveza de color dorado claro, con espuma blanca cremosa, aroma cítrico y floral con matices de pan, ligera, algo amarga, cítrica y cerealosa muy rica.

Fue aquí donde saldé una de mis cuentas pendientes, por fin tuve la oportunidad de probar la Racer 5 de Bear Republic de barril, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU, cítrica con matices de pomelo y mango, algo de caramelo, de amargor moderado, seca y resinosa, con matices de pino y pomelo en boca. Sin embargo la buena impresión que me dejó la cerveza se vio un poco empañada con algún detalle de los camareros que me parecieron muy poco apropiados, en un momento pude ver como pasaban cerveza de un vaso a otro, mezclaban cervezas de diferentes vasos y luego se la servían a algunos clientes, un detalle que hizo que no pidiéramos otra ronda, una pena.

Grifos de The Blind Tiger

Grifos de The Blind Tiger

El resto de la tarde trascurrió bastante tranquila, nos dimos un paseo por el Chelsea Market, una visita obligada y por el maravilloso paseo The High Line, algo que tampoco debes perderte si visitas la ciudad. Después de una parada en hotel se acercaba la hora de cenar y nos decidimos por una de las hamburgueserías mejor valoradas de Manhattan, se trata de Burger Joint, un pequeño restaurante situado en el hall del hotel Le Parken Meridien.

Con el estómago lleno después de haber probado una hamburguesa deliciosa nos dirigimos a hacia la cervecería The Jeffrey Craft Beer & Bites, situada en 60st Street con 2nd Avenue, un local no muy grande, alargado y estrecho, con una barra larga, una zona de mesas al fondo y una pequeña terraza pero que a aquellas horas estaba cerrada. Decidimos acomodarnos en la barra y pedimos la carta, de nuevo en este local nos encontramos con una amplia selección de cervezas en botella y barril, y como es habitual la carta actualizada al día. Echamos un ojo a los 30 grifos que tienen instalados, el número 20 nos llamó mucho la atención, estaba pinchada la Heretic de Reptilian, menuda sorpresa, la única cerveza española que vimos de barril en Nueva York.

Grifos de The Jeffrey

Grifos de The Jeffrey

No pedimos la Heretic, pero en su lugar nos decidimos primero por una Stone Pale Ale, con un 5,4% ABV es una cerveza ligera, con notas cítricas, matices de pan y cereal, floral y cítrica en boca, la verdad me esperaba algo más de Stone. Menos mal que me desquité con la siguiente, nada menos que la Union Jack de Firestone Walker, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU de amargor, de color anaranjado y espuma blanca cremosa, de aroma cítrico y tropical, con matices de pomelo, mango y melocotón, amarga y seca en la boca, cítrica y de nuevo con mucha presencia de mango y pomelo, resinosa de final amargo y duradero, una de las mejores IPA que he probado sin duda, y posiblemente la mejor cerveza que probé en el viaje. Obviamente repetí ronda.

Hasta aquí la cuarta entrega de la crónica del viaje, la quinta la podéis leer en el post de Mi Beerano Cervecero, y en unas semanas podréis leer el desenlace del viaje.

Visita a la fábrica de Cerveza Dawat

Hace ya unos cuantos meses, acompañado por Juan y Jacobo de La Quince Brewery y de Susana y Carlos del documental sobre cerveza Otra Cerveza, nos fuimos a Cuenca a visitar las instalaciones de la cervecera local Dawat.VisitaDawat_02

Después de un viaje en coche donde la cerveza fue el denominador común en nuestras conversaciones llegamos a la fábrica de Dawat, donde nos estaban esperando Javier Donate, propietario de la fábrica y Bob Maltman, maestro cervecero de Dawat. Tras los saludos de rigor, nos invitaron a entrar para enseñarnos la nave donde elaboran sus cervezas.

La visita guiada comenzó por una sala donde tienen ubicada la caldera de vapor que da suministro a las dos ollas de cocción. También en esta sala está la zona de molienda, un molino eléctrico les sirve para molturar la malta, y al estar separado del resto de la fábrica previene posibles contaminaciones. VisitaDawat_01En la zona principal de la nave se encuentra la zona de cocción y los fermentadores, dos grandes ollas les permiten macerar y hacer cocciones de hasta 4000 litros. Para enfriar el mosto utilizan un intercambiador de placas que baja la temperatura antes de pasar a los fermentadores.

Actualmente cuentan con 3 fermentadores con una capacidad de 4000 litros, y con otros tantos tanques horizontales que les permite madurar la cerveza a una temperatura por debajo de los 0 ºC, gracias a un equipo de frio que tienen instalado en la fábrica. Cuentan también con un filtro de placas que les permite filtrar sus cervezas y con una gran embotelladora y etiquetadora automatizada que facilita el trabajo.VisitaDawat_03

Por último visitamos el piso superior de la nave, una zona que utilizan como almacén, también nos contaron algunos de los proyectos futuros que tienen en mente, como la creación de un laboratorio para cultivar levaduras o crear una zona de barricas para poder envejecer cervezas. Mientras degustábamos unas Dawat 7 y Dawat 5 nos hablaron también de una serie de cervezas elaboradas por el propio Bob Maltman que verán la luz en el futuro, incluso también se habló de la posibilidad de montar una máquina de enlatado para poder servir sus elaboraciones en formato lata, algo que cada vez se ve más en el mercado americano.

Dawat en la actualidad además de sus propias elaboraciones también elabora cervezas para otras marcas, como es el caso de Nomada o Son. Un modelo de negocio que esperan seguir aumentando en un futuro.

Tras la visita Javier Donate nos acompañó hasta el centro de la ciudad donde pudimos degustar unas cervezas con unas buenas tapas que nos ayudaron a reponer fuerzas antes de emprender el camino de vuelta a Madrid.

LogoDawatCerveza Dawat

Pol. Industrial Sepes Ctra. Motilla, C/ Arcas, 40

16004 –  Cuenca

http://www.cervezadawat.es

Viaje a Nueva York (III)

La tercera jornada en la Gran Manzana comenzó con una visita a un dely que teníamos muy cerca del hotel, la idea era comprar algo de líquido para hidratarnos durante la jornada matutina, fue en ese momento cuando me encontré con una agradable sorpresa al ver las neveras, lo que en nuestro país serian latas y botellas de Mahou, Estrella Galicia, Heineken… Allí se sustituían por Lagunitas, Sierra Nevada, Goose Island… En ese momento no compramos ninguna, pero sin duda me hacia una idea de lo que podía ser alguna de las tiendas especializadas que visitaríamos durante el día.

Lombardi's la primera pizzeria de USA

Lombardi’s la primera pizzeria de USA

A lo largo de la mañana visitamos algunos de los barrios menos turísticos de Nueva York, nos acercamos al Bronx, Queens, Williamsburg en Brooklyn donde reside una importante comunidad de judíos ortodoxos y Chinatown. Toda una mezcla de diferentes culturas. El recorrido terminó en Little Italy, uno de los barrios más míticos de Nueva York, hoy en día reducido a una sola calle.

En la actualidad Lillte Italy vive únicamente del turismo, pero si te dejas caer por allí todavía se pueden encontrar pequeños rincones que te dan una idea de lo que fue en el pasado. Como se acercaba la hora de comer decidimos probar suerte en el mítico Lombardi’s, la que fue la primera pizzería de los Estados Unidos fundada en 1905. Por suerte casi no había cola y para nuestra sorpresa además tenían varios grifos de cerveza. No tuvimos que esperar demasiado para comer, a penas habíamos pedido unas cervezas cuando nos llamaron que nuestra mesa estaba lista. Para comer pedimos una de las pizzas especiales de la casa que regamos con una Sixtpoint Sweet Action, una Cream Ale de color cobrizo claro, con un buen aroma a cítricos y mango, de ligero amargor en boca, cítrica, con notas de caramelo y un punto resinoso. También pedimos la Brooklyn Lager, una Vienna Lager fresca y bien equilibrada, con matices de caramelo, pan, bizcocho y ligeras notas cítricas.

Estanterias de New Beer Distributors

Estanterias de New Beer Distributors

Después de llenar el estómago decidimos visitar algunas de las tiendas especializadas que teníamos marcadas como visita obligatoria. La primera, muy cerca de Little Italy fue New Beer Distributors NY. Toda una sorpresa, ya que cuando llegamos allí con lo que nos encontramos fue con un almacén de cervezas al por mayor, pero que para nuestro regocijo sí que vendian al por menor, y además botellas sueltas. Ni que decir tiene que aquello era todo un paraíso, pasillos llenos de estanterías repletas de botellas separadas por países, obviamente nos dedicamos solo a las cervezas americanas. Después de salírseme los ojos de las órbitas en unas cuantas ocasiones, seleccionamos unas cuantas botellas y nos las llevamos.

Top Hops una de las tiendas referentes en Nueva York

Top Hops una de las tiendas referentes en Nueva York

No muy lejos de allí teníamos localizada otra tienda, Top Hops, una de las tiendas referentes en Nueva York. Un local amplio, a medio camino entre una tienda y una cervecería, tiene una barra grande a la entrada, con la nada despreciable cantidad de 20 grifos, una pantalla de televisión enorme donde retrasmitían el béisbol, unas pocas estanterías con cervezas frente a la barra y al fondo un pasillo lleno de neveras cargadas de botellas. Nos acoplamos en la barra y pedimos para empezar una Moby Hop de la cervecera local Finback, una Imperial IPA con un 8,3% ABV y 84 IBU, de color anaranjado y espuma blanca cremosa, con matices de pino, pomelo, naranja y caramelo, amarga, seca y resinosa en boca con buena presencia de pomelo, muy buena. También probamos de barril la 60 Minute IPA de Dogfish Head, con un 6% ABV y 60 IBU, muy cítrica y floral, con matices de pomelo, de amargor moderado y muy refrescante. Mientras disfrutábamos de las cervezas pudimos echar un vistazo a las neveras y estanterías de la tienda, también me llamó mucho la atención la gran información que había en la pizarra, desde el estilo, grado alcohólico, IBU… hasta la fecha en que se pinchó el barril o la fecha de la última limpieza del grifo. Ya podían tomar nota muchos.

Disfrutando de unas cervezas en Top Hops

Disfrutando de unas cervezas en Top Hops

Al terminar las cervezas nos fuimos directos a las neveras, de allí sacamos una Ballast Point Sculpin IPA, una IPA con un 7% ABV, anaranjada, de espuma blanca cremosa, muy aromática, cítrica y tropical, con matices de pomelo, mango, limón, seca y resinosa en boca con mucha presencia de pomelo, una gozada. También probamos una Bear Republic Racer 5, una IPA con un 7,5% ABV y 75 IBU, de color anaranjado y fina capa de espuma blanca, con notas de mango, melocotón, pomelo y caramelo, seca y resinosa en boca, también muy buena.

Después de salir de allí, volver al hotel para dejar algunas botellas que habíamos comprado decidimos hacer la obligada visita al conocido The Ginger Man. Un local situado en 36th Street entre 5th Avenue y Madison Avenue, un templo cervecero, con una decoración un tanto rústica, un local amplio con una gran barra de madera, algunas mesas para poder sentarse y una línea de nada menos que 60 grifos.

The Ginger Man

The Ginger Man

Además de una carta de botellas casi interminable. El ambiente era bastante agobiante, pero aun así conseguimos un sitio en la barra donde nos acoplamos para pedir unas cervezas. Viendo la enorme lista de cervezas que tenían era casi imposible decidirse, así que la elección fueron varios tastings y poder probar unas cuantas. Como tenían pinchadas varias Beer Camp de Sierra Nevada, esa fue la primera opción, probamos la Myron’s Walk Belgian Style Pale Ale colaboración con Allagash, una cerveza especiada, cerealosa, con matices de levadura y algo de trigo muy curiosa. La Alt Route Altbier colaboración con Victory, de color cobrizo con matices de caramelo, bizcocho y frutas tropicales, y una buena base maltosa, amarga y dulce en boca, muy bien equilibrada. La Confusion Rye Bock colaboración con Oskar Blues, cerealosa con matices de caramelo, un punto especiado, dulce y con presencia de alcohol. Y la última de las Beer Camp la Tatte Ridge Scottish Ale colaboración con Asheville de color cobrizo oscuro, caramelosa y con matices de frutos secos y bizcocho.

Parte de los grifos de The Ginger Man

Parte de los grifos de The Ginger Man

Esa noche también probamos Ballast Point Calico, una Amber Ale acaramelada con matices de cítricos y frutas tropicales, amara y algo seca en boca. Chelsea Strong Ale, una cerveza local elaborada en el barrio de Chelsea, una American Strong Ale de color cobrizo, con matices de frutos secos, bizcocho y caramelo que no nos dijo gran cosa. Two Hearted Ale de Bells, una IPA con un 7% ABV muy aromática, cítrica, con matices de pomelo y algo de caramelo, en boca amarga y seca con buena presencia de pomelo, muy buena. Y finalmente la Stone Milk Stout, de color negro opaco y espuma beige, cafetosa en nariz y en boca amarga con matices de café y torrefacto.

Con esto decidimos volver al hotel y poner punto y final a una jornada memorable en Nueva York.

Viaje a Nueva York (II)

El primer día en Nueva York comenzó bien temprano, el cambio de hora provocó que poco después de las 7:00 ya estuviéramos preparados para comenzar la jornada por las calles de Manhattan. En ese instante fue donde descubrimos que Nueva York es la ciudad que nunca duerme, el ajetreo a esas horas de la mañana recordaba a la hora punta de algunas ciudades españolas.

Entrada al conocido Rattle N' Hum

Entrada al conocido Rattle N’ Hum

La mañana transcurrió tranquila en lo que a cervezas se refiere, justo después de comer llegamos al cruce de la 34th Street y 5th Avenue, los que conozcan Manhattan sabrán que ahí se encuentra uno de los edificios más míticos de la ciudad, el Empire State Building, una visita obligada. Muy cerca de ahí concretamente en la 33rd Street entre 5th Avenue y Madison se encuentra uno de los templos cerveceros de la ciudad, la cervecería Rattle N’ Hum.

Una pequeña entrada y algunas placas metálicas de cerveceras nacionales nos dan la bienvenida a este local, por la hora que era no había demasiada gente así que pudimos observar mucho mejor el interior del local. Es una cervecería alargada, con una gran barra a la entrada, justo detrás la nada despreciable cantidad de 40 grifos, cada uno de ellos con su tirador oficial lo que los hace aún más llamativos si cabe. Hacia el fondo del local se encuentra una zona mucho más amplia, con varias mesas, altas y bajas para poder comer o simplemente disfrutar más tranquilamente de las cervezas. Me llamó especialmente la atención que en las televisiones retrasmitían soccer, de hecho fue el único local donde pude verlo.

Los 40 grifos de Rattle N' Hum

Los 40 grifos de Rattle N’ Hum

A la izquierda de la barra se pueden ver dos enormes pizarras, una con la lista de cervezas de barril y otra con la lista de cervezas de botella. Es significativo también que la carta de cervezas lleva impresa la fecha, lo que indica que cada uno o dos días esa carta se cambia lo que da una idea de la gran rotación de barriles que hay.

Como no había mucha gente decidimos sentarnos en unos cómodos taburetes en la barra y tener visión directa de los grifos, como aquel día hacía calor y apetecía algo refrescante de primeras pedimos la All Day IPA de Founders, una cerveza de color dorado con una buena capa de espuma blanca, cremosa y duradera, en la nariz desprende un agradable aroma cítrico y floral, con destacables matices de mango y pomelo, en la boca es fresca, amarga, algo resinosa, con notas de pomelo y pino, con un final amargo y algo seco.

Hamburguesas y cervezas maridaje americano

Hamburguesas y cervezas maridaje americano

Después de echar otro vistazo a la pizarra vi que había muchos petróleos, pero en aquel momento no me apetecían demasiado, así que me decanté por el grifo número 40, en él estaba pinchada la 18th Anniversary de Stone, una Imperial IPA con un 8,5% ABV elaborada con lúpulo El Dorado. Una cerveza de color cobrizo oscuro, con una fina capa de espuma blanca cremosa, en la nariz destaca un intenso aroma a caramelo, cítricos y melocotón, en la boca es amarga, resinosa, con notas de pino, pomelo y melocotón, muy rica.

Después de esto lamentablemente tuvimos que dejar el bar, el tiempo apremiaba y unas maravillosas vistas nos esperaban en el mirador Top of the Rock del Rockefeller Center mientras disfrutábamos del atardecer en Manhattan. De vuelta al hotel decidimos salir a cenar, el día había sido intenso y no queríamos movernos demasiado así que dada la buena experiencia del día anterior repetimos velada en The Stag’s Head. En esta ocasión decidimos pedir una mesa, mientras hacíamos algo de tiempo para cenar cayeron las primeras, en primer lugar la Ballast Point Wahoo Wheat una Witbier con un 4,5% ABV,  de color pajizo pálido y espuma blanca cremosa de poca retención, en la nariz destacan las notas de cereal, trigo, cilantro y notas especiadas, en la boca es ligera, ideal para calmar la sed, destacan notas especiadas, pan, cilantro y ligeras notas cítricas. También cayó una Lagunitas IPA de la que ya habíamos dado buena cuenta la noche anterior.

Back in Black de 21st Amendment

Back in Black de 21st Amendment

Para cenar decidimos pedirnos dos buenas hamburguesas, gastronomía típica de la zona, que acompañamos con una Red Rocket Ale de Bear Republic, una Amber Ale con un 6,8% ABV de color cobrizo oscuro y espuma blanca cremosa, aroma a caramelo, pan, frutos secos, melocotón y notas cítricas, seca y amarga en boca con destacables matices de caramelo, pino y resina, muy buena. Probamos también la Scarlett Red Rye de Speakeasy, de color rojizo con espuma blanca cremosa, acaramelada y con matices de cereal y frutos secos en nariz, amarga en boca, con notas de caramelo, frutas tropicales, frutos secos y bizcocho.

Para terminar el día lo hicimos con la Back in Black de 21st Amendment, una Black IPA con un 6,8% ABV, una cerveza de color marrón oscuro casi negro con tonos rojizos y una espuma beige, cremosa y duradera, en la nariz el lúpulo es protagonista, destacan las notas herbales, matices de frutas tropicales y algo de café, en la boca es amarga, las notas de café sobresalen pero se integran muy bien con los matices herbales y resinosos del lúpulo, se aprecian notas de caramelo y frutas tropicales, el final es seco y duradero. Sin duda una gran cerveza para poner punto final a nuestra primera jornada en Nueva York.