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blog especializado en cerveza

Cerveceras Clásicas. Stift Engelszell

Hace un par de semanas estrenaba en el blog una sección dedicada a cerveceras americanas, sinónimos de modernidad, tecnología, frescura… Con algo de retraso, hoy estreno una sección que se encuentra en el lado opuesto, aquí os hablaré de cerveceras con historia, tradición y experiencia. En definitiva, dos formas bien distintas de entender la cerveza.

Esta primera entrega nos lleva a un pequeño pueblo de Austria llamado Engelhartszell an der Donau, esta localidad de apenas 1000 habitantes se encuentra situada en el valle alto de río Danubio. La localidad se divide a su vez en ocho pueblos y es en el denominado Engelszell donde se encuentra la abadía Stift Engelszell, que es además una de las diez abadías del mundo que producen cerveza trapense.

La Historia

StiftEngelszell_logoLa abadía fue fundada en el año 1293 por el obispo Bernhard von Prambach de la Orden Cirtesciense, pero no fue habitada hasta dos años después por monjes que venían de la abadía cercana de Wilhering. La abadía cayó en deterioro durante la Reforma Protestante, pero nuevamente en el año 1618 los monjes de Wilhering evitaron su desaparición. En el año 1590 los monjes que habitaban la abadía comenzaron a elaborar cerveza. El peor momento llegó en el siglo XVIII cuando el emperador José II cerró la abadía en el año 1786 para ser utilizada como fábrica y residencia.

No fue hasta el año 1925 cuando fue refundado como monasterio trapense por monjes alemanes de la abadía Notre-Dame d’Oelenberg. En el año 1931 asciende a la categoría de abadía, y P. Gregorius Eisvogel se convierte en el primer abad. En el año 1939 la abadía fue secuestrada por la Gestapo y 73 monjes tuvieron que huir, tras la guerra 23 monjes regresaron junto con otros 15 monjes trapenses alemanes de la mano del abad Benno Stumpf. Desde 1995 Mariano Hauseder es el abad que convive junto con otros siete monjes. En el año 2012 le llegó el reconocimiento con la adjudicación del sello trapense.

Las Cervezas

Actualmente la abadía produce tres cervezas diferentes. La primera que lanzaron al mercado fue la Gregorius llamada así en honor a P. Gregorius Eisvogel, que fue el primer abad de la historia del monasterio. Desde el año 2013 elaboran la Benno, el nombre está puesto en honor al abad Benno Stumpf, bajo su liderazgo se renovaron los edificios, y por último hace muy poco comenzaron a comercializar la Nivard, cerveza que se hizo para conmemorar el 250 aniversario y que inicialmente se iba a llamar Jubiläumsbier, pero tras la muerte del padre Nivard, decidieron cambiarle el nombre.

StiftEngelszell_01

Comenzamos hablando de la Benno, esta cerveza es una Dubbel de Abadía, con un 6,9% ABV, en la copa se muestra con un color cobrizo oscuro, turbia, con algo de poso y una corona de espuma blanca jabonosa de retención media, desprende un agradable aroma dulce, hay notas de caramelo, miel, bizcocho, flores, compota de manzana, melocotón y vainilla. En la boca es dulce, el caramelo es la nota predominante, aparecen también matices de miel, bizcocho, flores, notas herbales y algo de levadura, tiene un cuerpo medio, carbonatación media y final seco.

StiftEngelszell_02

Por su parte la Gregorius es una Quadrupel con un 9,7% ABV, en la copa aparece con un color marrón oscuro casi negro, con una fina capa de espuma beige, cremosa que no aguanta mucho y algo de poso en suspensión. En la nariz desprende un intenso aroma, aparecen matices de pasas, ciruelas, chocolate, caramelo, bizcocho, algo de café, regaliz y notas licorosas. En la boca tiene una entrada dulce, el caramelo, las pasas y las ciruelas marcan el camino, dando paso a matices de chocolate y bizcocho, el alcohol se nota hacia el final, pero sin ser algo exagerado, tiene un cuerpo entero, carbonatación media y final dulce e intenso. No es tan buena como algunas del mismo género, pero sigue siendo muy buena, esta botella era del primer lote que llegó al mercado en el año 2012, y la guarda le había sentado muy bien.

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9 Respuestas a “Cerveceras Clásicas. Stift Engelszell

  1. Ilse Wouters 4 febrero, 2015 en 10:08

    ¿Y la Nivard no has probado? Es algo para este finde para mi, pero esperaba saber algo más de esta cerveza en tu post…sabes el tipo de cerveza que es realmente, porque “Belgian ale” no me dice nada y es bastante baja en %alc. Ciao, Ilse

  2. CERVERIANA 4 febrero, 2015 en 11:46

    LA BENNO LA TENGO ESPERANDO TURNO EN LA DESPENSA Y LA GREGORIUS, ESTANDO BIEN, TAMPOCO ES NADA DEL OTRO MUNDO Y MENOS PARA LO QUE COSTÓ ( CASI 6€ ) PERO BUENO, UNA Y NO MAS, SANTO TOMÁS JEJEJE.
    UN SALUDO!

    • Gonzalo 4 febrero, 2015 en 11:50

      La Benno es muy normalita, la Gregorius la he probado dos veces, la primera no me dijó demasiado, pero esta con dos años de guarda me sorprendió mucho, asi que creo que merece la pena dejarlas un tiempo 🙂
      Saludos Jorge!

  3. Dorado y en botella 4 febrero, 2015 en 14:08

    Por lo que veo muy dentro de lo que se espera de una trapense. Aun no las he catado y el otro día las volvi a ver entre otras referencias a ver si me animo y las pruebo.

    Saludos Gonzalo!

  4. Magister Cerevisa 4 febrero, 2015 en 17:43

    Muy buen post !! Datos históricos y recursos muy útiles para ofrecernos a los catadores. Me llama la atención la “Gregorius”. No he tenido el privilegio de probarla; la verdad es que no me sonaba de verla en ninguna tienda o bar, posiblemente porque no me habrá llamado la atención su etiqueta, pero, según tu descripción, me parece que el sabor debe ser algo increible, posiblemente un tanto dulce, pero, sin duda, todo un manjar. Me gustan mucho aquellas cervezas que desprenden todo tipo de aromas y sabores, de los cuales está bien compartir en el blog para que los demás, cuando probemos la cerveza, podamos percibir esos aromas también, o no, ¿quién sabe? En estas cosas, cada paladar es un mundo.
    Un gran post mi querido amigo!!

  5. Lupuloadicto 5 febrero, 2015 en 12:02

    He probado Benno y Gregorius y la primera no me terminó para el precio (tienes tantas otras trapenses a mejor precio…). La Gregorius en cambio no sé si porque me esperaba poco de ella (la probé poco después que la Mont des Cats y con esta me llevé un chascazo…) pero reconozco que sí me gustó. La reprobé por aquello que la primera no tenía la etiqueta con el sello trapense y después se lo dieron y no me convenció tanto… En fin, que creo que me quedo con otras trapenses belgas con precio mucho más ajustado. Un saludo Gonzalo!

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